Opinión

El gobierno y el partido en el gobierno

Con el título Acción Nacional. Ayer y hoy, acaba de ver la luz un libro escrito por Luis Felipe Bravo Mena, quien fue presidente del PAN de 1999 a 2005. Él mismo aclara que no se trata de una historia del PAN, sino de sus “reflexiones sobre el impacto de la acción de los panistas en su partidos y en la vida nacional”.

Como se comprenderá, su visión, testimonio y relato de experiencias vividas como presidente nacional panista al producirse la alternancia en el año 2000, después de más de siete décadas de priismo, resulta particularmente interesante. Lo es porque el autor del libro fue actor relevante de un momento clave de la historia, cuando por la vía de las urnas el PRI salió de Los Pinos y tuvo lugar el arribo de un Ejecutivo surgido de otro partido.

Uno de los elementos centrales del antiguo sistema autoritario consistía en la existencia de un partido de Estado, que no era otra cosa que una pesada maquinaria gubernamental creada desde 1929 por el grupo en el poder, con el fin de mantenerse en éste a cualquier costo, si es necesario por los peores métodos y en perpetuo atropello de las prácticas democráticas.

El otro elemento clave del sistema era un presidente de la República con facultades omnímodas, no pocas de éstas metaconstitucionales, lo cual le permitía tener el control absoluto del partido gubernamental y a través de éste de toda la vida política del país, con mando y mano férreamente autoritarios. Al llegar al poder el PAN en el año 2000, ese esquema dejó de tener vigencia. Es decir, ni Vicente Fox ni Acción Nacional podían aceptar el modelo del presidencialismo priista. ¿Qué esquema decidieron adoptar entonces?

Por convicción doctrinaria, tradición de más de seis décadas y predica constante de rechazo al esquema de partido oficial sujeto en todo a la voluntad y caprichos del presidente de la República en turno, el panismo y el nuevo Ejecutivo tenían que inaugurar una diferente forma de relación entre gobierno (para efectos prácticos el Presidente) y el nuevo partido en el gobierno. Bravo Mena dice –con razón- haber acuñado y dado contenido al concepto de vinculación democrática para definir la conexión entre uno y otro, cada cual en el ejercicio de las funciones que le son propias y sin sometimiento de una de las partes, como sucedía en el viejo régimen.

Para llevar a la práctica este concepto de vinculación democrática dice que “acordamos crear un mecanismo de coordinación alto nivel entre el gobierno y el partido, al que llamamos ‘Sistema PAN’. Cada semana –explica Luis Felipe-, el presidente Fox y el dirigente del PAN (es decir, él mismo) nos reuníamos con el secretario de Gobernación, el jefe de la Oficina de la Presidencia, los coordinadores de los grupos parlamentarios de diputados y senadores, el secretario general y el responsable de Acción Gubernamental del CEN, para propiciar la conexión funcional y eficaz entre partido y gobierno. El mecanismo –dice- se conservó todo el sexenio y continuó durante la administración del presidente Felipe Calderón” (pág. 55)

Afirma el autor que esta forma de operar el poder, enteramente “de acuerdo con los conceptos doctrinales panistas”, tuvo sin embargo excepciones, tanto de un lado como del otro. En un apartado de los primeros capítulos del libro aborda Bravo Mena este importante tema desde el ángulo –digamos- teórico, dentro de lo que él llama el análisis ontológico del panismo, y en otra parte muy distante del volumen lo trata a la luz de las experiencias vividas, precisa cuáles fueron algunas de tales excepciones.

Relata que al darse cuenta de la “permisividad (de Fox) para que se acariciara la idea de la candidatura presidencial de su esposa Marta, (la) cuestión… (la) abordó con ellos en su oportunidad para hacerles ver su total improcedencia”

En contrapartida, dice que: “En 2002 (Fox) no simpatizó con mi reelección (como presidente del PAN). Cuando gané le dimos vuelta a la página y seguimos vinculados democráticamente”. El tema, importante desde cualquier ángulo, no sólo da para más, sino que debe ser objeto de mayor y profundo análisis. En particular para que la experiencia vivida sea verdaderamente aprovechable en el eventual retorno de Acción Nacional a Los Pinos.