Opinión

El gobierno va con todo por las reformas

13 febrero 2013 7:20

 
La aprobación de las reformas a la Ley de Amparo muestra que el gobierno va con todo.
 
La aprobación de la reforma al amparo por una mayoría constituida por el PRI y una parte del PVEM, aliados con el PT, es una muestra de la determinación del gobierno para ir a fondo en el tema de los cambios en las telecomunicaciones.
 
Es obvio que no se iba a realizar una reforma a la Ley de Amparo con dedicatoria específica a esta industria.
 
Pero cuando se observa el número de suspensiones obtenidas por las empresas del sector y la trascendencia de los temas en los que se han conseguido, se puede inferir que uno de los objetivos centrales de la modificación es precisamente este sector.
 
Si hemos de creer -y por lo pronto no hay razón para no hacerlo- que una de las políticas fundamentales de la administración de Enrique Peña es promover la competencia en las telecomunicaciones, el cambio legal aprobado ayer en la Cámara de Diputados puede ser un instrumento de gran relevancia.
 
No entro a calificar si estuvo bien o estuvo mal la modificación. Abordaré el tema desde esa perspectiva próximamente.
 
Pero desde el punto de vista de las capacidades del gobierno para operar medidas que promuevan la competencia en telefonía, banda ancha o televisión, el gobierno y los reguladores recibieron un regalo.
 
Al PRI y a algunos de los legisladores del Verde no les importó que para sacar adelante el dictamen en los términos que venía del Senado, tuvieran que aliarse con el PT, que tradicionalmente ha estado muy cerca de López Obrador.
 
El objetivo era aprovechar 'el momentum' para sacar adelante la reforma.
 
Las implicaciones seguramente van a ser de lo más diversas, pero le pongo sólo 2 sobre la mesa.
 
Debe publicarse próximamente el Convenio Marco de Interconexión, que casi con seguridad iba (o tal vez va, de cualquier manera) a provocar que Telmex promoviera un amparo.
 
Bajo la legislación previa, existía la probabilidad de que obtuviera la suspensión y dejara sin efecto ese marco normativo.
 
Si lo hace después de que se publique le reforma a la Ley de Amparo, ya no dejará sin efecto el Convenio.
 
El otro caso que se ve en el horizonte es el de la licitación de la tercera cadena o de las frecuencias de la televisión digital, en caso de que no se liciten como cadena.
 
Una posibilidad es que las 2 grandes televisoras, Televisa y Azteca, promovieran amparos para detener el proceso de licitación, en caso de que hubiera aspectos que no les convencieran... a pesar de las condiciones que la CFC les impuso en Iusacell. Hoy ya no habrá incentivos para hacerlo.
 
Además de todo, hay una 'ingeniería legal' en la estrategia del gobierno, que explica la secuencia en la que se procesó esta reforma.
 
Hasta ahora parece que las cosas le van saliendo, aunque en lugar del PAN o PRD, ahora tenga que aliarse con AMLO.
 
Veremos si esta habilidad de operación política se mantiene cuando lleguen las reformas energética y fiscal.
 
¿Aviones lecheros?
 
No fue sorpresa la venta que hizo Banamex-Citi de una parte del paquete accionario que tenía en Aeroméxico.
 
Desde hace semanas, se anunció a nivel corporativo en Nueva York que habría desinversiones en áreas no estratégicas.
 
Lo sorpresivo es que Eduardo Tricio, presidente de Lala, sea quien comande el grupo que tomó una parte significativa de la posición de Banamex y, por tanto, la presidencia del Consejo.
 
Aeroméxico tuvo en 2012 un desempeño sobresaliente, y pese a adquisiciones y aumentos de precio del combustible, tuvo una utilidad operativa de 6,800 millones de pesos.
 
Pareciera éste un argumento convincente para que se quede la misma administración que dirige Andrés Conesa.
 
Pero en estos tiempos de cambio, habrá que estar atentos a algún despegue o aterrizaje inesperado.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx