Opinión

El 'globo sonda' de la reforma energética


 
Seguramente usted ha visto alguna vez un globo sonda o globo meteorológico. Se trata de un dispositivo que llega a muchos kilómetros de altura y ofrece información sobre el clima, entre otras cosas.
 
En la política también hay globos sonda. A veces se trata de acciones o de declaraciones que permiten medirle la temperatura al ambiente.
 
Todo indica que las declaraciones hechas por el presidente Enrique Peña en Londres, a propósito de la reforma energética, funcionaron precisamente como si fueran ese tipo de globo.
 
La información que el “dispositivo” arrojó fue la siguiente:
 
 
 
1. Cualquier cambio del artículo 27 Constitucional va a tener la oposición del PRD y por lo tanto no va a poder realizarse en el marco del Pacto por México.
 
2. La única reforma energética que pudiera tener consenso de los 3 grandes partidos sería una muy superficial o que sólo implique cambios para fortalecer a Pemex y ninguno para dar entrada a la inversión privada en el sector.
 
3. El PAN va a querer tener un papel protagónico en ese cambio. Incluso Ernesto Cordero y el grupo de calderonistas respaldarían esa reforma si el gobierno de Peña va con ellos en contra de Madero. Y viceversa.
 
4. Si se lograra el respaldo del PAN, del Verde, y desde luego del PRI, una reforma energética tendría el 71% de los votos en la Cámara de Diputados y el 77% en la de senadores, por lo que sería viable aún sin la izquierda.
 
5. De acuerdo a lo dicho por el senador Emilio Gamboa, no se va anticipar la reforma energética, sino que va ir en paquete con la fiscal. Es decir, todo se va a concentrar en septiembre.
 
 
 
Hay priistas a los que seguramente no les parecería adecuado un cambio en el artículo 27 para permitir la entrada del sector privado a la producción de crudo, pero la disciplina partidista haría que respaldaran la propuesta presidencial… así no les guste.
 
Lo sucedido la semana pasada confirma la hipótesis de que prácticamente cualquier reforma energética de fondo va a implicar una oposición del PRD y la izquierda. Quizás el cambio una de nuevo a López Obrador, Cárdenas y “los chuchos”.
 
El único escenario en el que una reforma constitucional no podría prosperar es si las tensiones adentro del PAN condujeran a que el blanquiazul no apruebe una reforma de esa profundidad. Hasta ahora, ese escenario –pese a los pleitos internos del PAN- no parece cercano, pues los panistas han demandado la apertura del sector desde tiempo atrás.
 
Pero hay otra posibilidad más que debe considerarse: la necesidad del PRD en la reforma hacendaria.
 
Si hubiera la certeza de contar también con el PAN en la reforma del sistema fiscal, entonces no habría problema en excluir al PRD y las izquierdas.
 
Sin embargo, la eliminación de la consolidación fiscal, u otros cambios en ISR podrían no ser vistas por buenos ojos por los panistas o al menos por un grupo de ellos.
 
En ese caso, sería más factible que el PRD estuviera más cerca de la posición gubernamental que el PAN.
 
En este sistema de ecuaciones políticas simultáneas, el reto es lograr el máximo de acuerdos pero con reformas que vayan hasta el máximo en su profundidad.
 
El globo sonda de la reforma energética muestra que si fuera la única que aún tiene que procesarse, quizás no tendría problemas para avanzar.
 
El problema es que hay una reforma fiscal pendiente que es crucial para la estrategia de la actual administración.
 
Claro que al hacer las cuentas de la fiscal, resultaría que requiere sólo mayoría simple. Y en ese caso, el PRI, el Verde y el PRD podrían sacarla adelante.
 
La pregunta es: ¿habrá la habilidad política para hacer todos estos malabares?
 
 
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