Opinión

EL GLOBO: México desde The New York Times

24 septiembre 2013 5:42

 
 
El pasado domingo, la placentera, extensa y para algunos en peligro de extinción edición dominical de The New York Times publicó un nuevo artículo sobre México. El texto retoma la óptica informativa y de análisis de principios de año, cuando en más una ocasión hablaron con inusuales elogios y buenas expectativas respecto al ya muy conocido “mexican moment”. La búsqueda y construcción del llamado “momento mexicano” (“Searching for memo”) en el que la intensa agenda de reformas de la nueva administración, el pacto interpartidista como signo de consenso y de avance legislativo y el nuevo discurso de alianza del gobierno debutante parecían cimentar un escenario de profunda transformación.
 
 
Diferentes variables en el contexto internacional son imprescindibles para comprender no sólo el ánimo de esa misma visión, sino, sobre todo, la generosa y elocuente expectativa desde la cual analistas neoyorkinos veían el inicio de una etapa de crecimiento y desarrollo para México. No faltó quien insinuara ––sin sustento–– que la significativa inversión de Carlos Slim en el NYT había sido motivo para esta “cordial” disposición editorial. Lo cierto es que la desaceleración de China, la caída de Brasil, la parálisis europea ––con todo y el triunfo de Merkel en Alemania–– y la deficiente recuperación estadounidense colocaron a México en un momento insuperable de atracción de inversiones, expectativas crecientes y mensajes en torno al nuevo motor de crecimiento.
 
 
Este nuevo artículo del domingo señala en especial el número de extranjeros que en tiempos recientes han fijado su residencia en México. Estadounidenses, canadienses y de otras nacionalidades que, atraídos por una “era de bonanza”, llegaron a la República.
 
 
Lo interesante es ver los comentarios que el Times publicó entre domingo y lunes. Un nuevo artículo señala la “mezcla de elogios y críticas” por el texto de la víspera. Una texana residente en San Miguel de Allende ––como cerca de 50 mil extranjeros ahí–– destaca con tristeza y severidad el desinterés de la autoridad por detener robos y asaltos. Entrevistada vía telefónica desde Nueva York, narra una golpiza a su vecina “de enfrente”, de origen canadiense, para entrar a su casa y robarle la bolsa. Los comentarios se suceden en las voces de extranjeros que hablan de manera positiva de México, de su gente, de su cultura y paisajes, al tiempo que afirman no comprender los contrastes. “Habiendo vivido cinco en Monterrey ––señala otro lector––, sigo asombrado por los contrastes. Tenemos Internet de alta velocidad y autopistas cual obra de arte, pero también más de 50 por ciento de nuestros vecinos en la batalla desde el abismo de la pobreza”. 
 
 
Las coincidencias apuntan a la existencia de un país con enorme potencial, que no ataca con severidad la corrupción y la impunidad de un sistema de justicia incapaz de resolver problemas de fondo.  La misma visión del Times cumple al retratar fielmente ambas visiones: la expectativa de un México próspero, generador de empleos y riqueza para las mayorías, al lado de un México corrupto, atrapado en la injusticia. Es difícil conciliar estas percepciones desde fuera. Es complejo explicarle a un extranjero que puede coexistir la promesa de una economía productiva con todas las lacras de nuestra sociedad. Me dice un corresponsal extranjero ––por supuesto recién llegado–– ¿a quién le creo? ¿cuál de los dos Méxicos es el verdadero? Le respondo los dos, y tenemos muchos más.
 
 
lkourchenko@elfinanciero.com.mx