Opinión

EL GLOBO: Los cielos venezolanos

12 noviembre 2013 5:2

 
Desde el sábado fue citado por la cancillería el embajador de Venezuela en México. Según fuentes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el representante diplomático fue convocado para discutir y analizar el incidente del avión con matrícula mexicana que fue “inhabilitado” en el estado de Apure. La información desde Caracas se ha difundido a cuentagotas y el gobierno de México, después de la nota diplomática, pide detalles a su similar venezolano.
A pesar de que Nicolás Maduro se “sorprenda” porque México pida información, no se trata de un acto de “defensa” o de representación jurídica de intereses mexicanos –que por cierto tendría todo el derecho y obligación. Sino de realizar una investigación a fondo sobre los tripulantes, el cargamento, la ruta y el plan de vuelo.
 
 
No me disgusta nada que destruyan aviones dedicados al narcotráfico. Obligarlos a descender y una vez en tierra “inhabilitar” la nave, como de forma elegante y oscura afirma el gobierno de Venezuela. Para muchos resulta una medida drástica porque elimina por completo la evidencia imprescindible para la investigación. Pero el hecho es que envía un mensaje fuerte y claro a los grupos criminales y a los pilotos apócrifos de las graves consecuencias que puede tener cruzar por ese espacio aéreo.
 
 
Vacíos
 
 
Sin embargo, hay muchos espacios vacíos en la información difundida por el gobierno de Nicolás Maduro. Primero, no se aclaró si el avión había sido derribado o “inhabilitado” en tierra. Una vez que se dio a conocer que había descendido y posteriormente incendiado, siguen quedando muchas preguntas abiertas: ¿Y los tripulantes?, ¿están detenidos, presos, se escaparon?, ¿y la supuesta droga de la que estaba “a full el avión”, como dijo Maduro?, ¿fue confiscada? o ¿también destruida con la aeronave?, ¿el avión provenía de las Antillas Holandesas directamente?, ¿había hecho escala en otro aeropuerto en Colombia, Venezuela u otro país?
 
 
Toda información difundida por el gobierno de Venezuela es un acto de propaganda política. Un hecho utilizado como instrumento de promoción al interior del país, para fortalecer una serie de valores de dudosa práctica. Según ellos mismos 30 aeronaves han seguido el mismo destino en Venezuela, por usos ilícitos relacionados al narcotráfico. Llama la atención que hasta ahora no hayamos tenido información alguna de Colombia, de Estados Unidos, de Centroamérica en torno a la supuesta destrucción de tantos aviones y avionetas privados.
 
 
La información y los nombres difundidos, señala que cuatro de cinco pasajeros y dos tripulantes descendieron en Bonaire, Antillas Holandesas, para después continuar el viaje con un sólo pasajero y los dos pilotos ––de los que ahora se sabe presentaron licencias apócrifas.
 
 
Con todo y sus artilugios populistas, el gobierno de Venezuela viene a poner en evidencia un problema de no menor importancia. Múltiples aviones pequeños y avionetas cruzan la zona centroamericana y el espacio aéreo de México con cargamentos de droga destinados al gran mercado estadounidense. Según expertos, las aeronaves descargan aquí porque penetrar espacio aéreo estadounidense sería mucho más difícil y riesgoso, lo que de inmediato deja en evidencia los laxos controles de nuestras torres y la abundancia de pistas clandestinas. Aquí sí bajan y sí pueden hacerlo es porque nadie vigila lo suficiente o porque hay colusión y corrupción de las autoridades de aviación.