Opinión

El general Cienfuegos tiene razón

 
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Sedena

El pasado 29 de septiembre el Canal 22 estaba de plácemes, nos visitaba el general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa.

Había ido a desayunar y a visitar “un canal digno y merecedor de todo nuestro reconocimiento”, así me dijo al aceptar la honrosa invitación de desayunar juntos en las instalaciones mismas de la emisora.

La rica y profunda conversación tuvo un punto toral que poco a poco se fue desarrollando: su preocupación por la violencia que ejercen los criminales. ¿Dónde han aprendido las múltiples formas de extorsión, ejercicios fraudulentos y lo que pudiéramos llamar un manual de procedimientos que hoy tienen para asesinar a quien se les oponga; dónde?

Convinimos que en las filmaciones, series y programas unitarios de la televisión se da una gran enseñanza de lo que es el infierno sobre la tierra. El general nos dijo que bien sabía que eso no se da en el Canal 22 ni en ninguna otra televisora pública, antes bien, él se deleita con la programación que le ofrece ‘Cine sin cortes’, emisiones de nuevos productores, grabaciones de festivales, los documentales sobre los grandes artistas de México y también las grandes series.

Especial entusiasmo le provocó saber que el canal ya tiene amarrado en forma exclusiva la transmisión de los juegos olímpicos desde Brasil.

Todo esto, sin embargo, es diferente en las cadenas comerciales sea en tv abierta y sobre todo en lo que es la tv de paga. Junto con el secretario convinimos en un proyecto que involucrara a nuevos productores y a los concesionarios privados para hacerles ver que esas enseñanzas que envenenan a nuestra niñez y juventud debieran moderarse en días y horarios.

También en una diagramación de todos los aspectos positivos que tiene la formación del cuerpo castrense: su alimentación, capacitación y nuevas disciplinas sobre derechos humanos, geografía e historia tanto nacional como universal; la apreciación musical y sus nuevos intereses en el desarrollo de las bellas artes y la cultura en general.

Quienes desayunamos con él, nos dimos cuenta de su formación con especial sensibilidad a las enormes responsabilidades que tienen los soldados mexicanos: su disciplina y la entrega a tareas de participación y auxilio a la población. En forma implícita dejó ver que toda esa capacitación resulta frustrante para ellos cuando se les asignan tareas destinadas a lo propio de la policía.

Nos hicimos eco de lo que señala el alto comisionado de la ONU Zeid Ra’ad Al Hussein quien pide liberar al Ejército de hacer trabajos que corresponden a la policía y nada más. Por supuesto, los altos mandos saben que, eventualmente pueden y deben auxiliar a todo tipo de situaciones, pero es claro que no pueden estar en la calle durante lustros.

¿Por qué los gobiernos de todo tipo de partidos y colores no se han dedicado a preparar y desarrollar cuerpos policiacos honestos y eficientes que brinden seguridad a la población? ¿Cómo se permite que las pantallas televisoras diariamente y en cualquier horario al alcance de todo público desborden sangre y violencia en un altísimo porcentaje?

En la plática apareció lo que a todos los que estábamos reunidos nos pareció un contrasentido: mientras que en la Unión Americana ya hay numerosos estados donde la siembra y comercialización de la mariguana es una actividad permitida, aquí en nuestro país se sigue luchando contra todo ese trasiego y alguno de los comensales citó al hijo del colombiano Pablo Salazar quien ha dicho que es absurdo que aquí en México se enfrenten los cárteles entre ellos y contra el Ejército cuando apenas pasando la frontera con Estados Unidos, todas esas actividades son casi legales. La incomodidad del general secretario es natural y, seguramente le resultará irritante que el eslogan de “crimen de Estado” lo vea como una infamia inmerecida.

Es mucho lo que en materia educativa, en desarrollo de lo que es el sistema de impartición de justicia, en permisividad sobre la nociva ejemplaridad de diversos medios y en el cumplimiento de cuerpos policiacos a la altura del momento que vivimos se tiene que hacer.

No queramos que el Ejército mexicano y la Marina Armada resuelvan problemas que tienen una hondura en la que el poder civil y la sociedad misma tienen muchísimo que hacer.

Twitter:@RaulCremoux

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