Opinión

El futuro en tres años

Éste es usted. En unos meses, usted, no su vecino, usted desconectará en la mañana su automóvil que se cargó de electricidad durante la noche en la cochera.

Aventará la chamarra y la tableta a la parte trasera y mantendrá el celular en la bolsa. Encenderá el silencioso coche. Tomará el volante y saldrá conduciendo a la calle en compañía de un amigo quien conectará su lap al wifi de su vehículo.

Prenderá algo que parecerá el radio, pero entonces no lo hará para escuchar a Aristegui o a Sarmiento.

Escuchará el programa matutino de una cool chica de la colonia Roma que desde su departamento narra por internet los detalles del festival cultural del fin de semana en la ciudad.

Un sonido de mensaje, como los que avisan cuando llega un correo, interrumpe el programa. Siri, esa voz de la inteligencia artificial creada por Apple, empieza a leer mensajes en cuanto usted presiona un botón. Al acabar los mensajes y el programa de la chica de la Roma, escuchará música vía Spotify.

A los periodistas suelen preguntarnos sobre el futuro. Se lo estoy dibujando.

Este futuro está a tres años de distancia. En México. Culpe a dos personas: Ernesto Hernández, conocido mexicano, y a alguien que apenas desempaca maletas: Thaddeus Arroyo.

El primero es el director de GM, un poderoso personaje con el que gobernadores hacen fila para ofrecerle una comida en la que puedan hablar de una inversión en el estado. Él ya puede empezar a ofrecer los autos eléctricos mañana y su empresa trabaja en uno que podrá vender al precio de una SUV.

CFE ya alista un programa y una tarifa para enchufar carros. Usted ya puede cargar el suyo en una sucursal de Walmart.

El segundo personaje es Arroyo, brazo derecho del presidente de una nación llamada AT&T, Randall Stephenson. Arroyo no es un inadaptado, pero batalla para acomodarse con la estabilidad.

Viene de dejar un puesto de dirección en el corporativo global, sólo le faltaba ser CEO y para ascender, ahora, toma la dirección general de Iusacell, de AT&T en México.

“Un importante denominador para muchos de los roles que he tomado, fue orientado en torno a tomar oportunidades y avanzar a retos en los que me siento menos cómodo. Y la mayoría de estos no fueron ascensos. De hecho, la amplia mayoría de estos fueron movimientos laterales”.

La cita es de una declaración que dio Arroyo hace seis meses a la publicación Search CIO. Él viene de la dirección de tecnologías de la información de AT&T. Por lo que me dijo su jefe, Stephenson, hace una semana, puedo confirmarle que si alguien puede conectar con una red 4G a esa región que va de Mérida a Alaska es él. Y esa red que ya conecta los coches de GM en Estados Unidos, la instaló su equipo.

Stephenson, Arroyo, Hernández, la CFE, Walmart y usted, confirmarán en tres años, casi con total seguridad, el futuro del que hoy le advierto. Será un completo parteaguas.

Twitter: @ruiztorre

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EVIDENTE: Planta para coches

Soya. El aceite de este vegetal es útil para fabricar los cojines de los asientos y las cabeceras de los vehículos Ford, cuya exposición en el Auto Show de Detroit incluyó un jardín descriptivo. El uso de la soya evita la utilización de 2.5 millones de toneladas de petróleo en esa compañía.

Planta para coches