Opinión

El futuro desde el pasado

    
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petroleo

Una forma de predecir el futuro es imaginar que se parece al pasado, de manera que si identificamos ciertas regularidades, podemos proyectarlas hacia delante y tener una idea general de lo que es posible esperar. Hubo un tiempo en que los economistas hacían esto con largas listas de ecuaciones, llamadas modelos, para las que se estimaban ciertos valores 'estables' (llamados parámetros). Con esa información, y algunos supuestos, se 'corría el modelo' para ver qué era posible esperar.

Modelos como esos tuvieron éxito cuando el mundo era muy estable (antes de 1971) y después fracasaron rotundamente. Entre otros ejemplos, el nuestro es el del modelo que pronosticaba tasas de interés bajas y precio del petróleo elevado para la década de los años ochenta, de forma que México sería próspero endeudándose para pagar con exportaciones de crudo. Ocurrió al revés, y no fuimos prósperos, sino lo contrario.

En los últimos años los modelos son mucho más complejos (incluyendo algunos llamados de equilibrio general, que suelen ser sumamente inestables), de forma que después de 'correrlos' hay que dotarlos de una dosis de sentido común. Y ni así le atina uno. Por ejemplo, en los últimos años las estimaciones de las agencias internacionales para México han sido siempre erradas. Entre 2010 y 2012, crecimos más de lo que pronosticaban. Desde 2013, menos. Ya que el pronóstico falla, encuentra uno la razón. En 2013 y 2014 prácticamente toda la falla de estimación tuvo que ver con una contracción de la industria de la construcción, que resultó de un cambio de reglas operado a fines de 2011, pero que impactó casi 18 meses después. En 2015 y 2016 la falla se concentra en el petróleo. Hubo una caída de producción que no se esperaba. Aunque habíamos tenido una contracción entre 2004 y 2009, desde 2010 ésta parecía haberse estabilizado. Pero, además, en 2014 el dólar se fortaleció contra todas las monedas y todos los bienes primarios, de forma que no sólo producíamos menos, sino que la producción valía también menos.

De igual forma, esa caída de valor de los commodities puede explicarse a toro pasado: el gran comprador, China, dejó de comprar. El problema para pronosticar es que eso no podía adivinarse si China sigue diciendo que crece 7.0 por ciento, a pesar de que sus compras indican un crecimiento mucho menor. Ahora bien, la caída de precios de commodities, vista hacia atrás, confirma un ciclo de entre 12 y 15 años en esos indicadores. Los precios estuvieron bajos hasta 1971, subieron mucho después de eso, cayeron en 1985 y se mantuvieron bajos hasta iniciar un nuevo ciclo de precios altos a partir de 1999, que terminó en 2013. Esta regularidad indicaría que hasta 2030, más o menos, los precios de commodities serán bajos.

Si eso se cumple, entonces los países que tuvieron una década maravillosa, como China, Rusia y Brasil, no tendrán tanto éxito en el futuro. Especialmente Brasil y Rusia, que no son competitivos en manufacturas. Mientras que la apuesta por los BRIC en 2000 era una gran idea, ahora sería pésima. Pero eso depende, insisto, en que el futuro se comporte como el pasado que conocemos.

En el tema de energía casi podría asegurar que así será. El cambio tecnológico nos permite ahora contar con más combustibles fósiles que en cualquier época previa, de forma que su precio no tendría por qué subir. La sospecha de que habría regulaciones para reducir su uso, y sustituirlos con fuentes alternas, que todavía son más caras, parece diluirse con el triunfo de Trump. En este posible escenario, ¿cómo le irá a México?

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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