Opinión

El futuro del empleo (Parte 3)

Esta es la tercera semana consecutiva que dedico este espacio para comentar sobre lo que en mi opinión serán los posibles impactos que el rápido avance tecnológico puede tener tanto en el mercado laboral, como en el diseño de política económica. En la primera parte -publicada hace dos semanas-, enfaticé sobre la velocidad a la que está ocurriendo el cambio tecnológico.

La semana pasada me concentré en hacer una breve descripción de lo que históricamente ha ocurrido con la generación de empleos y el nivel de vida, en las que han sido consideradas como “revoluciones industriales”.

Si bien el resultado de estas revoluciones ha sido positivo en el mediano y largo plazo, en el corto plazo ha causado preocupación y fricciones en el mercado laboral. Aunque hay muchos temas que pueden abordarse a la luz de este fascinante cambio estructural, con esta columna cierro este tema, por el momento.

A la velocidad a la que está avanzando la tecnología, el reemplazo de seres humanos por máquinas será de gran magnitud y se dará muy pronto. Sobre todo por la capacidad actual de las computadoras de emular habilidades cognitivas y de reconocimiento de patrones, como es el caso del automóvil de Google que se maneja solo y que he mencionado en las columnas anteriores (i.e. qué empresario no va a preferir tener a un obrero que no falte a trabajar por flojera -inventando excusas-, o a un chofer que respete los reglamentos, minimice accidentes y lleve a cabo un mantenimiento perfecto a los vehículos, desde coches, hasta camiones, barcos y aviones).

Pronostico que va a haber un largo periodo de tiempo de transición -cercano a veinte años-, en el que la situación del mercado laboral se va a tornar cada vez más compleja que la actual, generando cambios profundos en la política económica de muchos países. Por un lado, creo que la complejidad que enfrentará el mercado laboral provocará un alto desempleo estructural por varios años.

En este sentido, quienes puedan explotar su creatividad para ofrecer o inventar nuevos productos o servicios acordes a las nuevas necesidades (e.g. mayor longevidad, facilidad de transportación y conectividad de alta velocidad 24 horas al día, 7 días de la semana), en un mundo cultural y económicamente más globalizado y con mucha más información, tendrán una mayor probabilidad de tener empleo.

En particular, los que puedan dirigir o programar directamente computadoras o robots. En mi opinión, el enfoque de la educación deberá cambiar significativamente y debe de cambiar ya.

Con este gran cambio estructural en la educación, a la par con los beneficios que traerá este gran cambio tecnológico -como energía más barata y menos contaminante, comida más nutritiva y más barata, entre otros-, se logrará “un nuevo equilibrio”. No obstante lo anterior, antes de llegar ahí, habrá un proceso de transición en el que es probable que la política económica se vuelva menos orientada al funcionamiento de los mercados.

De hecho, la mayor eficiencia que brindarán las máquinas a las empresas, disminuirá los costos significativamente, ampliando a su vez los márgenes de utilidad. Esta situación, a la par de desempleo creciente propiciará que políticos más populistas ganen elecciones.

Este tipo de gobernantes podrían imponer mayores impuestos a las empresas, para obtener más recursos y mantener a una gran cantidad de desempleados, que sólo en algunos casos podrán eventualmente reincorporarse a la fuerza laboral.

Asimismo, estos gobernantes podrían imponer regulaciones similares a las de “equidad de género”, pero en lugar de número de mujeres por un cierto número de hombres, sería número de seres humanos por un cierto número de “horas hombre” que pueden ser reemplazadas por máquinas.

Aquí, los políticos tendrán que ser muy inteligentes para que los mayores impuestos no maten el “espíritu emprendedor” y el desarrollo tecnológico, y no perder de vista que será un proceso de transición y no “el nuevo equilibrio”.

Al final del día, considero que los países que logren mantener políticas orientadas al funcionamiento de los mercados -al saber cómo enfrentar las inevitables presiones sociales y políticas a la luz de la democracia-, serán los que salgan beneficiados de este gran cambio estructural que está viviendo la humanidad.

Twitter: @G_Casillas

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.