Opinión

El futuro de Andrés

 
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Andrés Manuel López Obrador

Los muchos años de campaña, los miles de kilómetros recorridos, los triunfos con un membrete u otro, y también las derrotas debieran haber dejado un aprendizaje, una serie de lecciones sobre el comportamiento del electorado, el tono, el discurso.

Andrés Manuel López Obrador volvió a las descalificaciones, el denuesto, el discurso confrontativo y con frecuencia, beligerante.

Llevaba meses en un tono de conciliación, incluso de armonía 'espiritual', le dije en una entrevista para La Silla Roja en diciembre de 2016.

La temporada electoral, la lucha descarnada por los votos en el Estado de México –la joya de la corona, no sólo por el simbolismo priista mexiquense, sino sobre todo por su primacía en el padrón electoral del país– ha exaltado los ánimos. Discursos encendidos, acusaciones cruzadas entre unos y otros, parecen haber exacerbado –una vez más– la templanza del tabasqueño.

La semana pasada sostuvo una confrontación con Pepe Cárdenas en su reconocido informativo radiofónico, donde a pregunta directa –tal vez incómoda– del periodista, Andrés Manuel perdió los estribos y lanzó una serie de acusaciones y descalificaciones, eso sí, con mucho respeto y afecto.

El mismo día en otro espacio, éste por internet con Carmen Aristegui, se mostró igualmente impaciente, intolerante, la calificó de “mirona profesional” y luego le concedió el “tú vas bien”.

Tal vez la disputa mexiquense y la batalla distrito por distrito esté resultando desgarradora; tal vez la evidencia de prácticas ilícitas, la repartición de regalos, la compra de votos, la renta de credenciales de elector, hayan provocado la impaciencia de Andrés.

El hecho es que exhibió una vez más un rostro y una faceta que muchos quisieran inexistente, menor, irrelevante o incluso no determinante de su carácter y actitud: la intolerancia, la descalificación de todo aquello que le resulta incómodo, crítico, de todo cuanto cuestiona las frecuentes contradicciones o incongruencias.

“¿No mancha tu plumaje la alianza con la maestra Elba Esther Gordillo?”, preguntó Pepe Cárdenas en la comentada entrevista y esto bastó para que Andrés Manuel acusara, descalificara, desacreditara cuando, por cierto, la alianza y el respaldo son evidentes con los llamados a los maestros y la presencia de Fernando Yáñez, el yerno de Elba Esther, en los actos recientes de la maestra Delfina Gómez.

Para nadie es un secreto, está documentado en investigaciones de aceptación y popularidad, que López Obrador perdió buena parte de su respaldo entre las clases medias –por lo menos capitalinas– después de aquel nefasto plantón recreativo en Paseo de la Reforma en 2006.

Carpas y tiendas para el baile, la zumba, el punto de cruz y hasta el aerobic, financiadas desde el Gobierno de la Ciudad de México con el dinero de todos, por el entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard.

La 'república del amor' en 2011 y 2012 parecía el mensaje de respuesta a ese rechazo ciudadano al revoltoso, al rijoso, al que desconoce las instituciones, al que no acepta los resultados de una elección.

El tono beligerante y crítico al régimen y a otros partidos es muy rentable en una etapa, pero después se convierte en un búmeran que golpea su aceptación, su credibilidad y su imagen.

Lo que suceda este próximo domingo será definitivo en la carrera de Andrés Manuel López Obrador. Y estoy seguro de que él mismo se podría reír de esta afirmación, siendo como es, un Ave Fénix que se ha levantado y renacido de mil derrotas para volver a la escena política nacional como un líder indiscutible.

Sin embargo, me parece que su actitud, su tono, su discurso después de los resultados en el Estado de México el domingo, podrían determinar los niveles de aprobación y aceptación ciudadana hacia el 2018.

Si reaparece –como hemos visto en días recientes– el Andrés furioso, desconocedor de todo y de todos, intolerante hasta la médula, descalificador de opositores e instituciones, tendremos una foto de última generación –HD– de un personaje que no ha sabido corregir y enmendar sus rasgos antidemocráticos.

La ciudadanía no quiere a alguien que no reconozca a las instituciones.

No quiere a alguien que sea incapaz de aceptar bajo protesta incluso, los resultados de unos comicios. La ciudadanía rechazará al que muestre signos de autoritarismo.

Estoy convencido que es una sólida lección de nuestra joven e inacabada democracia, pero parece que hay quienes no la quieren aprender.

Si el domingo se impone el PRI y Alfredo del Mazo por una ventaja consistente superior a cuatro o cinco puntos porcentuales, su victoria será irrefutable. Podrán ser señalados mil vicios y prácticas ilícitas, ventas, coacciones, manipulación, etcétara. El TEPJF tendrá que revisar, castigar, sancionar, pero no habrá espacio para descalificar al ganador o al proceso.

Si en este escenario Andrés Manuel llama a la movilización, al bloqueo carretero, a la anulación del proceso, el costo político para 2018 será mayor para sus aspiraciones.

Su futuro depende de su actitud, su tono, su madurez política para evaluar los escenarios y adoptar una postura institucional, de liderazgo, de hombre de Estado. Especialmente cuando las prácticas de su partido –evidenciadas por la propia Eva Cadena en Veracruz– no son radicalmente distintas de las de otros partidos.

Twitter: @LKourchenko

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