Opinión

El "fraude" de 'Patricia'

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huracán Patricia. (ilustración)

Para infortunio de quienes querían ver devastado Jalisco y Colima, y autoridades al garete en medio del desastre del huracán Patricia, las cosas salieron mucho mejor de lo esperado pues todo funcionó como estaba planeado para enfrentar la contingencia.

Lo que resulta increíble no es que se haya sorteado con éxito el embate del huracán más poderoso en el hemisferio occidental según la NASA, sino el enojo de quienes en verdad querían una catástrofe.

En redes sociales pudimos leer mensajes de franca indignación por la falta de muertos y destrucción masiva, y atribuían la eficacia de los organismos de protección civil a una suerte de conjura para asustar con un huracán de virulencia inventada quién sabe por quién.

Si pudiéramos sintetizar en una sola frase esa visión perversa de los hechos ocurridos el viernes y sábado en Jalisco y Colima, sería: “que mal que las cosas salieron bien”.

Resulta increíble que haya personas, con una clara identidad partidista en redes sociales, que le desean lo peor al país.

¿De dónde sale ese odio enfermizo que los lleva a entusiasmarse con una desgracia y luego a sentirse defraudados porque no ocurrió el cataclismo?

Obviamente se deseaba un desastre para pasarle la factura al gobierno y aumentar el descontento social. Como no ocurrió nada de eso, entonces todo se trató de “un fraude”.

¿Dónde hemos oído eso? ¿Dónde lo hemos oído? No hace falta ser muy imaginativos para captar que existen grupos y destacados personajes de la actividad política que han envenenado a un sector de la sociedad, en contra del país.

Sólo si le va mal a México les puede ir bien a ellos. Qué miseria.

Todo lo que venga del gobierno es fraudulento, por eso las descalificaciones a lo hecho en protección civil. “No era para tanto”.
“Inflaron a Patricia para venderse como eficaces”. “Fue una cortina de humo para el gasolinazo que viene en 2016”, llegué a leer.

El caso es que Patricia, efectivamente, fue el huracán más fuerte que haya golpeado a occidente. Lo dijo la NASA. Rompió récord mundial en la fuerza de los vientos que fueron de hasta 322 kilómetros por hora.

Tuvimos la suerte de que la parte más violenta no pegara de frente en ninguna zona densamente poblada. Qué bueno. Otros lo lamentan. O dicen que así no tuvo chiste el control de daños.

Cuando el huracán tocó tierra lo hizo con esa fuerza descrita como “histórica” por la NASA, y luego se degradó a vientos de 270 kilómetros por hora. Después, a depresión tropical.

Para The New York Times, las autoridades mexicanas hicieron lo correcto, por eso las cosas salieron bien. ¿No es motivo de satisfacción que se reconozca que se tomaron las medidas adecuadas, que por cierto en Estados Unidos no tomaron cuando los golpeó un huracán de menor intensidad, Katrina?

De los 262 mil afectados por la pérdida de energía eléctrica, el domingo ya tenían luz 231 mil. Es un éxito notable. Pero hay a quienes les molesta.

Cosas extrañas oímos y leemos, pero no pueden ser diferentes cuando se predispone a un sector de la población para que le desee la desgracia al país para obtener dividendos políticos.

Twitter: @PabloHiriart

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