Opinión

Four Seasons no sale
de la ciudad de México

Hace unos días, un importante columnista publicó que la construcción de la Torre Bancomer en la ciudad de México hizo que los franquiciadores del Four Seasons tomaran la decisión de cerrar el hotel.
Una información de este tipo daña a una empresa porque pierde clientes y también afecta a los empleados, quienes ante la incertidumbre se preocupan al sentir que se quedarán sin empleo en poco tiempo.

La información tenía lógica, ya que el ombligo del hotel es su patio central y la torre, que tendrá 235 metros de altura y será la más alta de México, se levanta justo a un lado, en el 506 de Paseo de la Reforma.
Ante la supuesta noticia, el director general del hotel, José Adames, rechazó que eso fuera cierto. Arvizu RP, su agencia de relaciones públicas, intervino y el propio columnista días después corrigió lo publicado.

Ayer le pregunté a Adames si en realidad no les afectará tener pegado un rascacielos del tamaño de la Torre Bancomer –por lo menos hay la sensación de que se pierde privacidad–, pero me afirmó que no. Por el contrario, dice: esta torre se va a sumar a las cosas positivas de todo lo que hay en Reforma, y al Four Seasons le puede beneficiar, ya que de los miles de personas que la habitarán laboralmente, a una buena parte puede significarle un mercado tanto para sus restaurantes y bares, como para hospedarse por motivo de negocios.

Y sí, en realidad este hotel está muy lejos de pensar en irse de la ciudad. Por el contrario, después de veinte años de abierto, hace cuatro meses inició una remodelación que costará a sus dueños 15 millones de dólares.

Los hermanos Bremen, gestores del fondo de inversión BK Partners, propietario del hotel, lo adquirieron de otro fondo de inversión, el Meridian, hace un año con cinco meses.

Categórico, Adames sostiene que “han salido cosas en la prensa que no tienen nada que ver con la realidad. El supuesto cierre del hotel fue sólo un rumor que ya se aclaró. Pero queremos que se corra la voz de que estaremos por muchos años más en la ciudad de México”.

Superado ese trago amargo, Adames está enfocado en la remodelación del hotel, a cargo del despacho francés de diseño Gilles & Boissier, que incluirá mejoras en el lobby, habitaciones, restaurantes, salones, pasillos y su famoso restaurante Reforma 500, donde les encanta desayunar a los políticos mexicanos (será porque no les cuesta de su bolsillo). Pero no sólo se remodelará, sino que se modernizará con nuevos proyectos que prácticamente le cambiarán el rostro y lo harán mucho más atractivo.

Por ejemplo, abrirán un nuevo restaurante, ahora italiano, operado por Grupo Becco de alta gastronomía; también una patissería con pasteles, café y té; así como una especie de Club de Toby, encarnado en un barbería londinense para rasurase, cortase el cabello y tomar una copa.

Adames, neoyorquino que llegó a dirigir este hotel hace cinco meses, viene de manejar durante varios años el Four Seasons de Punta Mita, en Nayarit, afirma que la ciudad de México está a la altura de lo que ofrecen metrópolis como Londres, París o Nueva York, pero le ha sorprendido que los extranjeros piensan que, por ser México, aquí el lujo es más barato. Por esta razón es que, con la remodelación, el retorno de inversión no lo visualiza en primera instancia en que le propicie un significativo incremento de ocupación, sino en mejorar sustancialmente las tarifas para que los viajeros entiendan que en nuestro país lo bueno cuesta como en cualquier otra parte del mundo.

Su apuesta es que, con la cantidad de viajeros de negocios que propiciará la reforma energética, así como la construcción de la Torre Bancomer y otras que se están edificando sobre Paseo de la Reforma, su clientela aumente, y esto a su vez le empuje sus precios, que en la actualidad mantienen un promedio de 300 dólares la noche, hasta los 400 dólares.

Quiere que quede muy claro: el Four Seasons no cierra, ni siquiera para la remodelación, que estará lista en su totalidad para septiembre del próximo año.