Opinión

El fin de los tiempos

 
1
 

 

Asteroide.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en el fin del mundo. Gamés lo leyó en su periódico Milenio: existen aproximadamente 500 asteroides que amenazan parcialmente a la Tierra, un problema para el que los expertos de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) han hallado soluciones que pueden parecer de ciencia ficción: “tenemos unos 500 objetos cercanos a la Tierra los cuales pueden en un plazo de 100 años tocar eventualmente a la Tierra, aunque la probabilidad es muy débil, en algunos casos es de uno sobre un millón”.

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y caviló: esto huele a una terrible colisión, siempre y cuando los informantes no sean los jerarcas del Fondo Monetario Internacional. “México puede crecer a tasas de hasta 4.0 por ciento gracias a las reformas estructurales que ha acometido y al fuerte desempeño de Estados Unidos”, dijo Christine Lagarde, directora gerente del FMI.

Si unos agentes de la policía internacional no encierran a Christine como lo hicieron en sus momentos con Strauss Kahn y Rato, exgerentes directores del FMI, ella podrá declarar muy pronto que no se equivocó y que México se encuentra en el camino de la prosperidad. Oh, sí. Que el 4.0 por ciento sea bienvenido. Con esa cifra de crecimiento hacemos maravillas.

Asteroides

Pero nos hemos desviado. Los científicos de la ESA (por sus siglas en español, francés e inglés) afirman: “tenemos 500 objetos, seguimos sus trayectorias, intentamos prever aquellos que podrían ser peligrosos y si representan un riesgo”.

Por lo pronto, nadie puede asegurar que en 2018 ocurra algo malo. Ese año en que asumirá la presidencia, Liópez recibirá un país con cifras sostenidas de crecimiento. Qué, ¿no les parece? No exageren, no desgarren sus vestiduras. Siempre oportuno, Gilga empezará a escribir con mucho más sentido común y templanza (gran palabra). A Liópez no le falta la razón (no su periódico); al contrario, le sobra su razón.

Sigamos enumerando con justicia, por si hiciera falta en la prosa de Gilga: Martí Batres es un dirigente legítimo, de pura raza; Bartlett, secretario de gobernación de Liópez, siempre ha sido un hombre coherente, conocedor del estado mexicano y defensor de nuestro petróleo; Ricardo Monreal gobernó Zacatecas con mano de viejo maestro. Qué o qué. ¿Ríen ustedes? Pues será el sereno, pero Gilga se pone a mano. ¿Cómo la ven? Sin albur. No desgarren sus vestiduras. ¿A dónde pasa Gamés a recoger un sobre amarillo de grosor interesante?

“En caso de peligro real, tenemos dos soluciones”, señaló el jefe de sector de ESA, o como se diga: “la primera es el accidente de circulación cósmica. Imaginen un vehículo, que es el asteroide, y otro que es una herramienta nuestra, que choca contra él y lo desplaza de su trayectoria. La segunda solución es destruir el asteroide con la ayuda de una explosión nuclear”. Virgen santa, farfulló Gil y se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz, esto pinta para algo muy feo.

Verde claro

Probablemente el priismo nacional tendrá que hacer algo similar con el Partido Verde Ecologista de México, que ni es partido, ni es verde, ni es ecologista, mexicano sí es, helas! De plano desviar ese asterisco, o lo que sea, con una explosión nuclear. Por cierto, 10 por ciento de intención del voto verde será oro molido más temprano que tarde y un poco antes de la gran colisión.

Arturo Escobar, coordinador del Partido Verde en la Cámara de Diputados, ha dicho, porque él dice y dice, que “la guerra sucia” confunde al electorado. Según Escobar, el Verde no “bajará la guardia ante las descalificaciones del PRD y el PAN (…) Ojalá y el Tribunal Electoral reflexione sobre las sanciones contra el Partido Verde porque hemos acatado todas las resoluciones”. Anjá.

Bien visto, 100 años es poco y es mucho. Hay una probabilidad de que en un siglo Gil no esté en casa, pero nunca se sabe. Un cineasta español ha muerto a los 106 años y todos tan campantes, como si nada. Quizá se acerca el fin de los tiempos y nosotros hablando del Liópez, del PRI y su Verde.

La máxima de Henry David Thoreau espetó dentro del ático de las frases célebres: “Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

También te puede interesar:
García Márquez
Rebajas de abril
Letras comprometidas