Opinión

El Fed y el techo de endeudamiento


 
 
El pasado 18 de septiembre el Banco de la Reserva Federal de EU (Fed) decidió no iniciar la reducción del monto de activos financieros que compra mensualmente (85 mil mdd) o tapering, como se le conoce en el ambiente financiero. Recordemos que a inicios de mayo, cuando algunos miembros del Fed comenzaron a hablar de la posibilidad de tapering, la reacción de los mercados financieros fue muy negativa. Como comenté en su momento, la magnitud de la reacción fue tan violenta debido a que los miembros del Fed habían comentado que no se iba a modificar la postura de política monetaria, en la medida en que la tasa de desempleo no disminuyera a niveles cercanos al 6.5 por ciento o que la inflación no amenazara con sobrepasar 2 por ciento y ambos indicadores estaban lejos de alcanzar dichos niveles. Asimismo, se hizo énfasis en que tenía que haber evidencia de que el mercado inmobiliario norteamericano se estaba recuperando, asunto que dejaba muchas dudas al ver que mejores datos de venta de casas y aumento en el precio de los hogares no venía acompañado de crecimiento en el crédito hipotecario.
 
 
Así como los mercados observaron una reacción muy negativa ante la probabilidad de que el Fed redujera el ritmo de compras de activos, la reacción de los mercados ante la negativa de tapering fue eufórica. Sin embargo, la euforia duró poco. En mi opinión esto se debió a cinco factores: (1) El Fed solo está posponiendo lo inevitable; (2) la estrategia de comunicación del Fed ha generado mayor incertidumbre; (3) la incertidumbre es aún mayor al no conocer al sucesor de Bernanke al frente del Fed; (4) haber frenado el tapering cuando los mercados lo tenían descontado, envía una señal de que la situación económica no está “tan bien” como se pensaba, lo que está poniendo en duda el optimismo que habían observado los mercados, particularmente los de valores, y (5) el “respiro” que se registró en varios mercados puede servir para que muchos participantes del mercado reduzcan la duración en sus portafolios de renta fija, así como sus posiciones en divisas y otros instrumentos en mercados emergentes. Adicionalmente, esta decisión se tomó cerca de que las discusiones en torno al “techo de endeudamiento” del gobierno de EU se tornaran candentes.
 
 
La gran pregunta es ¿Por qué el Fed decidió no iniciar el tapering si los mercados ya lo anticipaban? En mi opinión, existen cuatro posibles repuestas. La primera es que “los fundamentales hablaron”. Es decir, que los miembros del Fed se dieron cuenta que la recuperación del mercado inmobiliario no iba a ser sostenible en ausencia de un aumento en el crédito hipotecario, que además ahora se estaba encareciendo con el alza tan importante de las tasas de interés de las hipotecas y decidieron “echarse para atrás” con lo que los participantes del mercado pensaban que era inminente.
 
 
La segunda razón pudo haber estado ligada precisamente con el deterioro que se podría observar en los mercados financieros ante el escalamiento de las discusiones sobre el techo de endeudamiento en EU. Si bien los problemas comenzaron hoy con el cierre de operaciones del gobierno federal norteamericano -ante la negativa de varios Republicanos de aprobar un presupuesto, aunque fuese temporal para el año fiscal 2014-, los problemas más graves se van a enfrentar el próximo 17 de octubre, cuando no se puedan pagar ni los intereses, ni los vencimientos de los bonos del Tesoro, incurriendo en impago. En este sentido, posponer el tapering podría servir para atenuar los posibles efectos negativos en los mercados, que pudieran emanar de los candados legislativos en EU.
 
 
Una tercera razón pudo haber sido más de carácter político, relacionada con el retiro de la candidatura de Larry Summers para dirigir el Fed. Esto pudo haber sido muy relevante dadas las diferencias conceptuales respecto a la holgura que existe entre el PIB potencial y el PIB actual en EU. Por un lado, Summers considera que no es muy grande -por lo que no se necesitaría mucho más estímulo monetario-, mientras que por el otro lado, Janet Yellen -la candidata que se percibe con una mayor probabilidad de reemplazar a Bernanke-, cree que todavía hay mucha holgura para implementar acciones de política monetaria laxa por mucho más tiempo. En este sentido, los miembros del Fed pudieron haber querido comenzar a preparar al mercado para la posible entrada de Summers, que finalmente se supo que no sucedería antes de la decisión del Fed.
 
 
Una última explicación pudo haber sido una equivocación entre los miembros del Fed al pensar que el mercado iba a reaccionar de manera distinta si comunicaban una disminución en el ritmo de expansión monetaria -o tapering-, en lugar de una próxima restricción monetaria. Desgraciadamente, como sabemos, los mercados se adelantan a los hechos y han reaccionado sabiendo que al final, el tapering terminará en restricción monetaria y que la única dirección que tomaran las tasas de interés -sobre todo las de largo plazo-, será hacia arriba. Cualquiera que sea la razón o si es una combinación, el problema es que se está restando credibilidad al Fed y por lo tanto, quitando poder a la política monetaria.
 
 
Twitter: @G_Casillas