Opinión

El fatídico correo de la SRE que puso contra la pared a Roemer

 
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Jerusalén. (El viajero perdido)

La tarde del pasado 11 de octubre, tres de la mañana en París, un correo electrónico “prioritario” fue enviado de la SRE con destino hacia la Delegación Mexicana ante la UNESCO, en la capital francesa. Era una orden. En él, se tuvo especial cuidado de copiar a la embajada de México en Israel y a la Oficina de México ante la Autoridad Nacional Palestina.

La orden no se prestaba a dudas: “…a la luz de los comentarios de la DGAMO, por instrucción superior, la Delegación de México votará a favor del proyecto de decisión mencionado…”

Lo que ocurrió en las siguientes horas en París fue una concatenación de sucesos que han dejado una cantidad enorme de signos de interrogación sobre la política exterior de México y un desafortunado e innecesario escollo en la carrera diplomática del embajador Andrés Roemer, quien había sido propuesto muy acertadamente para ese cargo por parte del presidente Peña Nieto apenas en marzo.

Los sucesos de París son ya muy conocidos por parte de la comunidad judía en México: en el seno de la UNESCO ocurriría la 200ª. Sesión del Consejo Ejecutivo.

Ahí, una polémica votación tendría lugar: un grupo de naciones árabes propuso una iniciativa para que esa organización reconociera los innegables vínculos religiosos entre la ciudad Jerusalén con las tres principales religiones monoteístas: el islam, el judaísmo y el cristianismo. El documento incluía una referencia durísima contra Israel al llamarle “fuerza invasora”, y hacía énfasis en denominar con un nombre árabe al sitio sagrado del Monte del Templo, borrando así la documentación histórica que se tiene de parte de arqueólogos, quienes han detallado los vínculos ancestrales del sitio con el judaísmo.

¿Qué ocurrió entonces? Que nuestro embajador, judío y ateo, en conciencia, abandonó la sala, dejando que el voto de México lo ejerciera alguien más. La resolución fue aprobada por mayoría, pero ante la notoria abstención de muchos países europeos, que prefirieron aislarse del problema. En contra votaron Alemania, Estados Unidos…

¿Qué intereses tenía México para votar al lado de la iniciativa de Argelia, Marruecos u Omán? ¿Por qué apoyamos la idea de un país como Egipto, donde el Ejército mató recientemente a ocho mexicanos?

¿Qué íbamos a ganar enemistándonos con Israel? Ojo: México había votado así, contra Israel, antes de que Roemer fuera embajador ahí.

A las pocas horas de la votación los focos rojos de la comunidad judía se habían encendido. Ayer la cancillería anunció que despidió a Andrés Roemer como representante ante la UNESCO y el cambio del sentido del voto. Andrés tenía razón: México nunca debió votar así. Alguien en la SRE hizo un mal trabajo y están encontrando un chivo expiatorio. Penoso.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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