Opinión

El falso nacionalismo
del juez de plaza

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Toros. (Cuartoscuro)

Triunfador sin cortar orejas fue sin duda el español Julián López, El Juli, en la décimo quinta corrida de la Temporada Grande de la Plaza México, en una tarde en la que la figura más controvertida fue ciertamente, por su pésimo papel, el juez Gilberto Ruiz Torres.

Después de una de las mejores y más completas faenas que se la hayan visto al madrileño en el Coso de Insurgentes y ante la exigencia de todo el público asistente de otorgar al menos una oreja, en un incomprensible desplante, el juez de plaza se negó a reconocer la entrega del joven matador.

Si bien el encierro de la ganadería tlaxcalteca de Montecristo, propiedad del empresario Germán Mercado, no estuvo a la altura de las expectativas de uno de los mejores carteles de este serial, El Juli supo aprovechar a su primer toro para imprimir su sello de figura en una faena llena de clase, mando y dominio de la técnica.

El madrileño comenzó su comparecencia ante el público capitalino con una serie de verónicas a pies juntos, rematadas con una media en el centro del ruedo, con las que se presagiaba el inicio de una buena tarde. Ya con la muleta, el madrileño logró cuajar una de sus mejores faenas en esta plaza que lo ha visto crecer como figura. Tandas de derechazos y naturales, adornadas por pases cambiados y dosantinas, fueron la constante en una trasteo caracterizado por su temple, profundidad y clase que hacen de este joven matador una de las máximas figuras a nivel internacional.

Tras una estocada hasta la empuñadura, con un cierto grado de defectuosidad, que dejó al toro sin puntilla, el público vistió de pañuelos blancos los tendidos y exigió la entrega de los merecidos trofeos. Sin explicación alguna, el juez de plaza, Gilberto Ruiz, matador de toros en retiro, rechazó reconocer la faena que minutos antes había puesto de pie a la afición capitalina.

Como pocas veces se había visto en esta plaza, la actitud del representante de la autoridad capitalina fue objeto de insultos por un público enfurecido. Se trató de una clara violación al artículo 72 del reglamento taurino de la Ciudad de México, que expresamente indica que “una oreja será otorgada cuando una visible mayoría de espectadores la solicite ondeando sus pañuelos u otro objeto
visible”.

Una actitud que para muchos tuvo un carácter nacionalista, por tratarse de una figura española que, claramente, fue medida por la máxima autoridad de la Plaza México con un parámetro más alto. Lamentable y reprobable fue sin duda el desplante del juez de plaza, cuya permanencia en esta posición ha sido puesta en duda.

Otra figura, el aguascalentense Joselito Adame, fue el segundo triunfador de la tarde, al cortar la oreja del mejor toro del encierro de Montecristo. Dos de los mejores momentos de su faena fueron un quite por zapopinas en medio del ruedo y el inicio de su trasteo con la muleta, cuando el joven matador pegó una tanda de pases por alto de rodillas, llevando suavemente al toro de las tablas hacia los medios. Este espectacular inicio de la lidia fue aderezado con derechazos y naturales de gran clase, así como por pases cambiados por la espalda y dosantinas que levantaron al público de sus asientos.

Una estocada recibiendo, quizá una de las mejores de esta temporada, le valieron la única oreja de la tarde, que colocó al diestro como el triunfador de la tarde y sirvió para refrendar su sitio de máxima figura del toreo a nivel nacional.

Ya en la recta final de su carrera, Eulalio López, El Zotoluco, no logró, por tercera ocasión en esta temporada, obtener el triunfo tan deseado en este serial. Pese a su entrega, valor y dominio de la técnica, el torero de Azcapotzalco no convenció a una afición que ha comenzado a reprobar la falta de éxitos en la Plaza México.

El cartel de la décimo quinta corrida atrajo reflectores y con ellos a figuras de la política y del sector empresarial del país. En los tendidos pudo observarse al líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, quien no ha culminado aún los procesos de selección de sus candidatos para las elecciones en 13 estados del país durante este año. Se vio igualmente al secretario de Desarrollo Social, el siempre taurino José Antonio Meade, quien la mañana de este domingo se encontraba de gira por la región de Tierra Caliente, en Michoacán. Asimismo, asistieron el excanciller Jorge Castañeda, el periodista Leo Zuckermann, el banquero Carlos Gómez y Gómez, el obispo Onésimo Cepeda y el director del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos y exlíder del PRI capitalino, Mauricio López.

Como en la vida, en los toros la paciencia siempre será la mejor compañía ante la espera de que las cosas que valen la pena sucedan. Y para que ocurran habrá que soñarlas.

Soy Juan de la Lidia. Nos vemos en los tendidos...