Opinión

El factor Trump en 2018

16 noviembre 2016 5:0
 
1
 

 

Donald Trump

Mucho se ha hablado, escrito, opinado y difundido sobre el triunfo de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Una elección sorpresiva en términos de los datos disponibles en ese momento, que apuntaban a su derrota, pero que finalmente, fueron interpretados de manera incorrecta y ahora tenemos los resultados. Estados Unidos siempre ha tenido en mente que son el mejor país del mundo, que fueron fundados y destinados a difundir una cultura anglo sajona con sus propios principios y conceptos sobre la libertad y la democracia.

Así fue concebido Estados Unidos y así ha sido interpretado por ellos mismos su destino manifiesto. Cabe la pena releer a Henry Kissinger, quien en su libro Diplomacia hace un símil del porqué Estados Unidos tiene en su genética heredada por los ingleses, la necesidad del aislamiento del mundo. Es por ello que Inglaterra desarrolló una gran potencia naval para mantener a los fuereños, fuera de su isla.

Es por eso que Estados Unidos desarrolló mecanismos de defensa para aislarse hasta que su peso específico en el mundo los hizo involucrase en conflictos mundiales e internacionales, previendo que le pudieran llegar a dañar. Hizo una isla rodeada de muros, océanos y ejércitos. Y eso parece haber permanecido en el subconsciente colectivo de un país y de una sociedad que se ha negado a evolucionar y aceptar que el mundo, cada vez es más pequeño y con más y mejor interrelación entre países. Ahora han optado, de manera libre –e incomprensible- por elegir como presidente a quien representa los antivalores liberales del mundo y se refugian en el conservadurismo original de dicho país. ¿Qué habrá de pasar?

Quién sabe, porque si bien es cierto el voto favoreció las ideas decimonónicas de Trump, también es cierto que la globalización del planeta hará muy complicado que cumpla todas las promesas descabelladas que hizo durante su campaña. Pero el problema es que todas las posturas mostradas, encuentran tierra fértil en una población ignorante que ha salido a las calles a discriminar a quienes no corresponden con un estereotipo racial independientemente de que muchos de ellos sean ciudadanos americanos.

¿Cuál debe ser la postura de México en esta situación? Si bien es cierto el artículo ochenta y nueve establece los principios rectores de la política exterior mexicana, entre los que destacan la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, por lo que debemos ser respetuosos de la decisión absurda que tomaron los electores americanos. Y sin embargo, dicho artículo también habla de la igualdad jurídica de los estados y de la defensa de los derechos humanos. En este contexto, cabe esperar que el gobierno de Trump no respete ni la igualdad jurídica que debe regir las relaciones entre ambos países y que establezca políticas públicas –si sigue sus promesas de campaña- que pueden llegar a ser violatorias de los derechos fundamentales de nuestros connacionales.

México ha quedado al margen del concierto internacional de naciones por decisión propia a partir de los años noventa, plegándose peligrosamente a las conveniencias y dictados de Washington, en aras de conseguir una mayor influencia en dicho país. La realidad nos muestra que hemos reducido mucho nuestra capacidad y zona de influencia, y ahora, no sólo existe en Estados Unidos un gobierno alejado de México, sino que es franca y abiertamente antimexicano.

El desafío para México requiere de mucha inteligencia, prudencia y liderazgo, cualidades que no se ven en ninguno de los actores políticos actuales, ni de derecha, ni de centro ni de izquierda. Y aun así, el triunfo de Donald Trump habrá de influir en la selección de los partidos políticos mexicanos de sus candidatos al 2018. Margarita Zavala por el PAN parece haberse alejado de toda posibilidad de ser candidata al apoyar abierta –e indebidamente- al partido demócrata, asistiendo a la convención de dicho instituto político. No es factible que sea vista con buenos ojos por Washington. López Obrador salió a dar un mensaje que nadie entendió, ni él.

Un mensaje en que queda claro que no es de su interés enfrentar al gobierno de Estados Unidos, por lo que hizo pronunciamientos light y no mencionó en ningún momento la defensa de México y de los mexicanos. El PRI con un presidente desprestigiado, ahogado por la corrupción y la sospecha, carece de autoridad moral para intervenir y, sin embargo, alguien tendrá que hacerlo. Sin duda alguna, el fantasma de Trump estará muy presente en el 2018 mexicano, para bien o para mal.

Twitter:@carlosjaviergon

También te puede interesar:

Javier Duarte, cuando la repulsión se vuelve persona

México, tan cerca de Estados Unidos

¿Ha muerto el Toro de la Vega? Ojalá que sí