Opinión

El factor tiempo

    
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Ricardo Anaya

Como en casi todo, el tiempo es factor fundamental en la política, y como es bien sabido, el tiempo es producto no renovable, así que lo que no se hace en el momento correcto, corre el riesgo de salir mal. Bien dice Michael Ignatieff en su libro de memorias políticas Fuego y Cenizas (ed. Taurus): “Mientras que el medio natural de un pintor es la pintura, el de un político es el tiempo, porque debe adaptarse continuamente a sus cambios repentinos, inesperados y brutales”. Tiene razón, es parte del arte de la política entender los sucesos recientes y rediseñar su estrategia en el momento para colocarse con el viento a favor. En política, la semana siguiente es largo plazo.

Tenemos ya al principal competidor para 2018, el sujeto a vencer: el hombre de Macuspana, el peligro para México, el eterno candidato, el incansable, el infatigable candidato Andrés Manuel López Obrador. Previo al año de las elecciones, AMLO cuenta con grandes ventajas: es el político más conocido en el país y como si no bastara, el jefe de Morena dispone de más de un millón de spots al año que usa para su promoción personal; lleva lo que va del siglo de candidato. Lo mismo se rodea de empresarios de dudosa reputación que de corruptos violentos, no le importa, él santifica a todos con su palabra. Puede ser de derecha radical o de izquierda recalcitrante; nadie le pide cuentas, sectores enteros le tienen miedo. Es un indudable líder social y es quizás el único político que ha recorrido todos los municipios del país más de una vez. Además viene acompañado de una caterva de profesionales del odio, el insulto, el latrocinio y la demagogia. Difícil rival para quien sea. El tiempo está de su lado.

El PRI es un partido que parece acabado para la elección presidencial. Muy probablemente ya decidió su estrategia del año entrante, que será como la aplicada en el Edomex: no importa tanto el candidato como dispersar el voto lo suficiente para poder competir por uno o dos puntos en un escenario a tercios. Eso para quienes piensan que la disciplina será la guía para escoger al candidato priista. Pero, tal y como lo mencionó claramente ayer Luis Rubio en su texto en Reforma, cabe la posibilidad de la rebelión en ese partido. Y no debe dudarse que varios de sus gobernadores estén ya apoyando al tabasqueño. El PRI no tiene prisa, lo mismo puede lanzar a uno que a seis precandidatos. Nada pierde, no tiene el tiempo en contra.

Por eso sorprende que un partido como el PAN no tenga ni la más mínima idea de qué va a hacer para seleccionar a su candidato. Fuera de encuentros ocasionales, Anaya –presidente y precandidato– no se reúne con los precandidat@s; los gobernadores quieren llevar mano en la toma de decisiones, pero Anaya tampoco se reúne con ellos. El PAN está atrapado en la inacción de su dirigencia: los tiempos que marcan sus estatutos son suicidas. Si van a una interna, el pleito será inevitable y en el tamaño de su división encontrará una derrota anticipada. Cualquiera que sea quien lo abandere, mientras más rápido esté en el escenario será mejor para competir con Andrés Manuel. Por lo pronto el tiempo le juega en contra. Cada día que deja pasar les favorece a sus adversarios.

Twitter: @JuanIZavala

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