Opinión

¿El éxito en la tecnología tiene un alto precio?

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Paul Krugman.

He leído un par de artículos recientes sobre lo que podría llamarse “el clímax de Google”; una excelente nota en The New York Times de Farhad Manjoo (puede verla aquí: nyti.ms/1FzlOGl), y otra en el Financial Times (aquí: on.ft.com/1AfC6Wa), y ambas sostienen, en efecto, que el éxito pasado de Google lo está convirtiendo en dinosaurio.

El Sr. Manjoo escribe: “Viejos capos como Digital Equipment y Wang no desaparecieron de la noche a la mañana. Se hundieron lentamente, agobiados por el mantenimiento de los productos que los enriquecieron, incapaces de igualar el ritmo del cambio tecnológico que los rodea. Lo mismo está pasando ahora en Hewlett-Packard, que se está dividiendo en dos. Hasta Microsoft, el otrora invencible monopolista declarado del software de la computación personal, ha luchado para seguir siendo relevante en el cambio de las computadoras de escritorio a los equipos móviles, incluso mientras ha seguido bombeando miles de millones de dólares en ganancias.

Ahora, Google está enfrentando una cuestión similar sobre su lugar entre los abanderados tecnológicos”.

Es un panorama común y plausible. Básicamente, el éxito hace que se establezca en sus formas, incapaz de adaptarse cuando el ambiente cambia.

Pero esto es lo que me pregunto: ¿Simplemente estamos inventando historias para explicar eventos esencialmente aleatorios?

Considere la analogía con el crecimiento nacional. Hace unos meses, Lant Pritchett y Larry Summers causaron un poco de sensación con un documento de investigación publicado en VoxEU.org (léalo aquí: bit.ly/1JnLR8R) que aborda una historia popular sobre las tasas de crecimiento económico.

A menudo, los países pobres que han crecido muy rápido parecen desacelerar conforme alcanzan estatus de ingreso medio todavía muy por debajo de los ingresos per cápita de Japón y las naciones occidentales. Esto ha llevado a muchas teorías sobre una posible “trampa de ingresos medios”. Pero el Sr. Pritchett, un economista de Harvard, y el Sr. Summers, un ex secretario del Tesoro, sostienen que lo que estamos viendo es principalmente simple regresión a la media: los países que han crecido rápido en el pasado tienden a ser más normales en el futuro, porque así es la vida. Todo lo demás es sobreinterpretación.

Entonces, me pregunto: ¿La tendencia de los gigantes tecnológicos a rezagarse en la próxima etapa realmente representa el precio del éxito y su rigidez asociada o estas desaceleraciones simplemente nos están diciendo que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar? Los gigantes tecnológicos (gigantes de cualquier tipo, de hecho) generalmente se basan en una gran idea, y se hacen enormes aplicándola. ¿Por qué deberíamos esperar que sean espectaculares en la próxima gran idea?


También señalaría, como amateur en este campo, que estoy escuchando buenas cosas sobre las ofertas más recientes de Microsoft. ¿No se suponía que la compañía debería ser un dinosaurio, incapaz de cambiar porque las ganancias de las viejas formas son demasiado buenas?

Analistas del crecimiento económico están familiarizados con la propuesta de que entre más estudiamos el tema, menos creemos saber. Me pregunto si los analistas de los éxitos comerciales no deberían considerar la posibilidad de una historia similar en su propio campo.

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