Opinión

El Estado pone fin a era
de impunidad de la CNTE

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Aurelio Nuño. (ilustración)

La señal de poner un alto a la CNTE nos dice que, en efecto, sí hay Estado.

Nadie se había atrevido a tocar a la Coordinadora, y en esta ocasión se le puso un freno en su bastión más duro, Oaxaca, y en el corazón que irrigaba con dinero todo el cuerpo de la CNTE: el IEEPO.

La operación preparada paso a paso por Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, y por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, es un mensaje a toda la CNTE de que las reglas del juego cambiaron y que la reforma educativa va.

También está el mensaje para la CNTE de otros estados: “si se meten a ayudar a la Sección 22 de Oaxaca, se meten contra nosotros”, es lo que se lee del operativo desplegado la madrugada del martes.

El bastión de la CNTE es Oaxaca. Y ahí se asestó el golpe.

Las cuentas de los líderes magisteriales están congeladas y hay 40 órdenes de aprehensión listas para ser solicitadas a un juez.

Hasta dónde va a llegar el apriete de tuercas para la Coordinadora, dependerá de su reacción.

Si se lanzan contra el Estado, les va a caer el peso de la ley. Si se acogen a las reglas de la reforma educativa, podrán seguir trabajando como maestros, pero ya no como aviadores.

No van a poder tomar ninguna instalación estratégica pues éstas se encuentran resguardadas por 12 mil elementos del Ejército y la Marina, más seis mil policías federales.

Ni el aeropuerto ni la refinería de Salina Cruz van a caer en sus manos. Las señales de sus radiodifusoras clandestinas fueron bloqueadas.

Tampoco podrán venir masivamente al Distrito Federal a crear problemas a los capitalinos, pues no los dejarán salir del estado en éxodos multitudinarios, como habían venido haciendo cada vez que les daba la gana.

Seguramente habrá movilizaciones en Oaxaca y otros estados porque los intereses que se afectaron son muy grandes y ramificados. Por ejemplo, La Jornada hablaba festivamente de una “guerra” en la que habrá “contragolpe”.

Sí, son muchos los intereses económicos y políticos los que se han afectado con la desaparición del IEEPO, pero había que hacerlo.
Oaxaca y la niñez de ese estado no podían seguir como rehenes de maestros que se heredan plazas, no dan clases y ascienden por méritos sindicales y no académicos.

El IEEPO tenía hasta el martes cuatro mil empleados. Según cálculos del gobierno estatal va a operar con 500 personas. Los que se recontraten tendrán que dejar sus plazas de maestros. Ahora van a ser contratados por la autoridad educativa, que tomó el control de la estructura de pagos.

Y los demás, a dar clases y olvidarse de sus plazas
administrativas.

Fue un gran pronunciamiento del Estado. Si va a llover, que llueva. Pero contra el águila de frente no se puede.

Twitter: @PabloHiriart

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