Opinión

El Estado Islámico, la nueva pesadilla de Occidente

El autonombrado Estado Islámico de Irak y Siria es un grupo radical del Islam que ha logrado apoderarse de grandes áreas territoriales en el este de Siria y el norte y occidente de Irak. El grupo tiene por cometido establecer un califato, esto es, un Estado dirigido por un líder religioso, quien representa al profeta y gobierna conforme la ley del Corán, la llamada Sharia. Utiliza prácticas brutales, incluyendo asesinatos masivos, descapitaciones públicas y crucifixiones.

Según un influyente artículo publicado en The Atlantic [1], Estados Unidos y sus aliados tiene un entendimiento erróneo de la yijad o guerra contra los infieles, como un sistema uniforme en los grupos extremos del Islam. El autor considera que ha habido un análisis incorrecto del Estado Islámico a través de los lentes de Al Qaeda. En realidad ambas organizaciones son muy distintas.

Al Qaeda, fundada por Osama bin Laden en 1988, opera como una red difusa geográfica de células terroristas dedicadas a planear y ejecutar ataques contra Occidente. Bin Laden tenía la visión de que sus actividades serían el prólogo del eventual establecimiento de un futuro califato, el cual no lo vería en sus años de vida.

Por el contrario, el Estado Islámico se ha declarado ya un califato y está en proceso de reinventar una nueva sociedad. El grupo ha conquistado territorios en Irak y Siria entre 40 mil y 90 mil km cuadrados, dependiendo distintas estimaciones. Es decir, es del tamaño entre Costa Rica y Panamá [2].

Además, fuentes oficiales de Estados Unidos estiman que el Estado Islámico podría tener hasta 31 mil efectivos en los dos países que opera. El Grupo Soufan considera que hay más de 12 mil extranjeros de 81 países involucrados, incluyendo 2 mil 500 de países de Occidente, entre los que destacan Francia, Alemania, España, Estados Unidos y Canadá, los cuales han llegado en los últimos tres años.

El Estado Islámico combina una gran disciplina militar, pues sus líderes fueron generales del depuesto Sadam Husein y convoca a la vez un grupo de jóvenes que utilizan con efectividad las redes sociales para hacer propaganda y reclutar elementos de todo el mundo. Su presencia en Internet y las redes sociales ha permitido que mujeres musulmanas conservadoras recluidas en sus casas entren en contacto con reclutadores, quienes las radicalizan y les arreglan el viaje sin retorno a Siria.

Este reclutamiento de ambos géneros evidencia que no sólo se intenta formar un ejército sino también desarrollar una nueva sociedad.
Otra importante distinción con Al Qaeda es que el Estado Islámico está dedicado a blandir un Islam fundamentalista. Mientras que los operativos de Al Qaeda de Londres se manejan muy bien en el mundo moderno, el Estado Islámico busca regresar a una sociedad e interpretación del Corán que podría ser descrita como medieval. El Estado Islámico entiende al milenario Corán de una manera literal.

Regresa a prácticas superadas por el Islam moderno, como apedrear al adultero, la esclavitud y amputación de extremidades. La BBC de Londres señala que está logrando ingresos importantes, principalmente a través de vender el petróleo de los territorios que tienes ocupados en Irak y Siria: entre 845 mil dólares y 1.65 millones de dólares al día.

Por su parte el Departamento del Tesoro estadounidense publicó que las recompensas a sus secuestros le dieron a ganar más de 20 millones de dólares en 2014. Esto es, tiene recursos para proveer servicios indispensables para su naciente sociedad. ¿Qué se puede hacer para impedir el fortalecimiento del Estado Islámico? El centro de gravedad de la respuesta no está en la ONU, sino en Washington, más precisamente en Virginia, donde se ubica el Pentágono.

El presidente Barack Obama, presionado por las decapitaciones públicas de dos periodistas, le declaró la guerra al Estado Islámico el pasado otoño, sabiendo de antemano que su presidencia terminaría sin logar su extinción. Obama fue muy claro, no pondría  botas en el terreno. La sociedad norteamericana no lo toleraría.

Lo paradójico es que Estados Unidos depende de dos de sus grandes enemigos para impedir su consolidación: el ayatola Sayed Ali Jamenei, pues Irán colinda con territorios ocupados por el Estado Islámico, y Bashar al Assad, el tirano de Siria que está perdiendo terreno a manos del Estado Islámico.

[1] http://www.theatlantic.com/features/archive/2015/02/what-isis-really-wants/384980/
[2] http://www.bbc.com/news/world-middle-east-29052144

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