Opinión

El espectro ideológico

   
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amlo, zavala y chong.

Las orientaciones políticas de izquierda y de derecha podrían jugar un papel muy importante en la contienda presidencial de 2018. Lo digo por dos razones: la primera es que el peso de las identidades ideológicas de izquierda y derecha en la decisión de voto ha venido aumentando en cada elección presidencial desde 2000 hasta 2012, según indican las encuestas acumuladas durante ese periodo.

La segunda es que, mirando los datos de la reciente encuesta nacional de EL FINANCIERO, las etiquetas ideológicas ya dicen mucho acerca del tipo de electores con los que cuenta cada fuerza política, así como los principales aspirantes a la presidencia.

Según la encuesta, realizada en noviembre, el electorado nacional se compone de 21 por ciento de mexicanos que se consideran a sí mismos de izquierda, 28 por ciento se describe de centro y otro 21 por ciento se dice de derecha. El 30 por ciento restante no se ubica en ninguna de esas etiquetas ideológicas.

Esta distribución es de entrada interesante, ya que los estudios de encuestas de años atrás han mostrado un desbalance en el tamaño de la izquierda y de la derecha: la proporción de votantes en esta última categoría ha sido casi el doble que en la primera. Lo que indica esta encuesta es que hoy el balance es mucho más parejo.

No obstante, el mayor significado político de las etiquetas de izquierda y derecha no tiene tanto qué ver con su tamaño, sino con la forma en que conecta a los votantes con los partidos y las fuerzas políticas. Debiéramos esperar que los electores de izquierda apoyen más a partidos de esa ala política, como el PRD y Morena, mientras que los electores de derecha debieran expresar una mayor preferencia por el PAN o por el PRI, en el caso de este último en buena medida por ser el partido gobernante.

Según los datos de la encuesta, los electores de izquierda efectivamente prefieren a los partidos de izquierda: las preferencias de ese segmento se centran en Morena con 41 por ciento, seguido por el PRD con 19 por ciento, y más abajo el PT y Movimiento Ciudadano que suman 4.0 por ciento. En total, dos tercios de los electores de izquierda (64 por ciento) manifiestan una preferencia por alguno de esos partidos izquierdistas.

En contraste, los electores de derecha dividen sus preferencias en 46 por ciento por el PRI y 32 por ciento por el PAN. Esto significa que más de tres cuartas partes del electorado derechista darían su voto a esas fuerzas políticas.

El centro no deja de ser interesante, ya que ahí las opciones independientes tienen más atractivo, pero el PAN es el instituto político más favorecido por el electorado centrista, con 34 por ciento de las preferencias, seguido por el PRI con 22 por ciento. Por lo visto, las opciones de izquierda captan una alta porción de votantes izquierdistas, mientras que el PRI y el PAN disputan la derecha y el centro.

¿Qué pasaría si hubiera una alianza entre el PAN y el PRD? Según la encuesta, esa alianza se llevaría casi un tercio de votos de izquierda, pero cedería terreno en la derecha, dando una ventaja al PRI en ese segmento. Por el contrario, una alianza PRD-Morena se llevaría 63 por ciento de las preferencias de la izquierda, aumentando la proporción de voto ideológico.

Así lucen las cosas por partidos, pero la elección presidencial llevará el ingrediente central de las personalidades. El voto ideológico con posibles candidatos nos deja ver varios aspectos de la contienda. Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador es la opción más fuerte de izquierda, llevándose poco más de la mitad de las preferencias de ese segmento, pero Margarita Zavala como abanderada del PAN arrebata una quinta parte de los votos de izquierda, desempeñándose mejor incluso que Miguel Ángel Mancera como candidato del PRD.

Zavala pierde la derecha contra el priista Miguel Ángel Osorio Chong, aunque le aventaja en el electorado de centro. Si el candidato blanquiazul fuese Ricardo Anaya, su fuerza sería menor en la izquierda y bajaría su apoyo en la derecha, pero da una fuerte pelea por el centro ideológico.

Lo que se deriva del reciente estudio nacional es que los aspirantes a la presidencia quizá deberían ir afinando su geometría política, tanto en discurso como en oferta programática.

Twitter: @almorenoal

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