Opinión

El espacio común de educación superior para AL y el Caribe, sus avatares y alianzas

 
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En la UNAM, estudiantes de las facultades como Filosofía y Letras, Economía y Ciencias Políticas y Sociales realizaron un paro de labores en apoyo a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. (Cuartoscuro)

Desde 2008, en el marco de la Conferencia Regional de Educación Superior en Cartagena de Indias, Colombia, diversas organizaciones universitarias acordaron crear el ENLACES. Por muchos, diversas circunstancias, señaladamente el sectarismo ideológico de los actores lo impidió. Sin embargo, en los últimos dos años, como resultado de redoblados esfuerzos de poner por delante las ideas y los proyectos, una posibilidad concreta parece vislumbrarse.

Los días 19 y 20 de este mes, en Santo Domingo, República Dominicana se reunirá El Consejo Universitario Iberoamericano. Y en ese marco los actores principales del proyecto de ENLACES se reunirán para tratar una agenda que, en el corto plazo, deberá resultar definitiva para pensar o en una nueva perspectiva concreta y viable o en una nueva postergación que, en el horizonte, emitiría una señal muy pesimista para el proyecto. Pero, además, ENLACES tundra que adoptar una postura acerca de sus alianzas estratégicas con Iberoamérica u otras posibilidades.

Respecto de las necesidades a satisfacer para ENLACES en el corto plazo, la cuestión toral estriba en poner en funcionamiento un mecanismo que arroje la creación seminal del espacio entre universidades interesadas en participar. Aquí dos asuntos emergen como cruciales: quién convoca y a quiénes se convoca.

América Latina y el Caribe, en términos de educación superior, se parece a sus otros indicadores, sociales o económicos extremadamente heterogéneos. Y esto lo que principalmente significa es que hay muchas universidades de nombre que lo son de verdad y muchas otras que, en la realidad, no son tales o sus niveles de desarrollo son aún muy iniciales. ENLACES, por lo menos así se ha expresado en diferentes foros y documentos, aspira a ser un espacio de la más alta calidad. No se trata de ponerse de acuerdo para secundar las deficiencias o ocultar, en definitiva, graves errores. Por el contrario, el ENLACES se ha pensado como un espacio competitivo que atraiga a grandes talentos ya formados y a otros que lo serán.

Si lo anterior se cumple, entonces, no todos pueden, por lo menos en el arranque, ser parte del espacio. En la región, según indicadores que atienden a diferentes metodologías y fuentes, un puñado de instituciones de educación superior son, en realidad, universidades. Y si aceptamos este diagnóstico, entonces el quién convoca debe estar encabezado por aquellas universidades más prestigiosas y representativas del mundo universitario latinoamericano. El grupo convocante, en las personas de sus rectores, debe ser de altísima calidad. Y esto es importante para poder responder a quiénes convocar. Convocar a alguien para algo, en este caso inaugurar el ENLACES, significa, entre otras cosas, tener claro un proyecto mínimo y una estrategia de cómo llevarlo a buen Puerto. Así el quién convoca se convierte en fundamental para analizar, discutir y acordar una agenda mínima a tratar con los que se convoque para formar el grupo fundador del ENLACES.

Esta cuestión que vista así como se describe líneas arriba, pareciera de fácil solución. Sin embargo, ese escenario está empedrado y, en algunos tramos, minado. Integrar el ENLACES, y más importante aún echarlo a andar es un tema cruzado por la política y también por la ideología. Resulta difícil rescatar lo académico. Hay quienes opinan que es preciso hacer del ENLACES una variable dependiente del proyecto de la CELAC, cualquiera que este pueda ser y hay otros que piensa, que pensamos, que si bien las alianzas con proyectos como el que potencialmente representa la CELAC es necesario, el ENLACES tiene que tener autonomía para desarrollar sus objetivos y definir sus mecanismos para lograrlos. En Santo Domingo esta encrucijada deberá despejarse y espero que salgamos con la decisión que signifique que la siguiente etapa del proyecto es la conformación del grupo convocante y poco tiempo después, la integración del grupo fundador. Si fracasamos en ese intento, el proyecto, tal vez, entrará en una etapa indefinida de realización.

El otro gran tema, preocupación de este editorial, es el de las alianzas. De formarse este año el grupo fundador del ENLACES, en breve tendrá que plantearse con quién aliarse. Como sabemos existen diferentes opciones: el Espacio Iberoamericano del Conocimiento, el Espacio América Latina-Unión Europea, Estados Unidos, Asia.

La insistencia ha sido aliarse con el Espacio Iberoamericano del Conocimiento, aludiendo a la historia. Sin embargo, ¿es ese el mejor espacio, el de mayor calidad? ¿No habría que pensar mejor en Europa o incluso en Estados Unidos en dónde se encuentran universidades de gran prestigio y calidad académica? ¿Y el tema de la identidad? ¿Habría que relativizarlo o ponerlo en el centro del proyecto? Todas estas interrogantes no tienen respuestas claras pero algo queda claro, hay que explorarlos con seriedad y responsabilidad. En Santo Domingo, también, los primeros pasos habrán de dares en esta dirección pero, otra vez, el sendero es complejo y hay francotiradores.

Al final de la jornada lo que importa es ofrecerle a las sociedades de la región, y particularmente a sus jóvenes, una alternativa académicamente muy sólida con una visión social de su quehacer, también muy claramente mintado en su formación. Ya veremos que ocurre y para que rumbo apunta la brújula. Ojalá que sea para la doble combinación de Buena academia y altísima convicción de poner el saber al servicio de la solución de ingentes asuntos, de toda índole, en América Latina y el Caribe.

PD: El martes pasado encendí la radio y me sentí perdido. Acostumbrado, como buen radioescucha, a oír noticias con análisis y contenido, ese día y hasta hoy, esa posibilidad se perdió. Una pérdida más. No hay que resignarnos y callar.

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