Opinión

El escandaloso caso GlaxoSmithKline


 
El escandaloso caso de corrupción en el que se vio envuelta la farmacéutica británica GlaxoSmithKline en China, donde fue acusada por el Ministerio de Seguridad Pública de dedicar 489 millones de dólares para sobornar médicos, hospitales y burócratas a través de agencias de viajes y empresas de consultoría, constituye un episodio adicional en los casos de corporaciones que, caradura que son, pregonan una cosa pero hacen otra.
 
 
Hasta prostitutas hubo involucradas.
 
El código de ética de GlaxoSmithKline afirma de manera oficial y contundente: “contamos con procesos y políticas robustos que cubren todas nuestras operaciones, incluidos los mecanismos con los que premiamos a nuestros representantes de ventas; la forma en la que mercadeamos nuestras medicinas y vacunas, y nuestra forma de trabajar hacia nuestras audiencias clave”.
 
Pues bien, resulta que esto no fue cierto… al menos en China.
 
 
Los procesos y políticas no resultaron tan robustos, y el alarde de compromiso ético que hacían los británicos, tampoco.
 
 
Qué lejos está el año 1830, cuando John K. Smith, uno de los personajes históricos clave de esta firma, abrió su primera farmacia en Filadelfia. Qué lejos 1906, cuando se inventó la palabra 'Glaxo'.
 
 
Qué lejos se siente la idea de que las empresas farmacéuticas se dedican a cuidar nuestra salud…
 
 
Pero quizá el problema está en la misión de la propia GSK —esa famosa frasecita que le enseñan a redactar a uno en cualquier escuela de negocios.
 
 
La de GSK dice: “nuestro negocio se enfoca en alcanzar 3 prioridades estratégicas que buscan fortalecer nuestro crecimiento, reducir riesgos y mejorar nuestro desempeño financiero en el largo plazo. Las 3 prioridades son: crecer nuestro negocio global y diversificado, lanzar más productos de valor agregado y simplificar nuestro modelo operativo”.
 
 
Leyendo esa misión no dan ganas de comprar ninguna medicina a GSK, y no creo que a ningún médico le apetezca prescribirlas. Claramente nos están diciendo que lo que anhelan es ¡hacer dinero!, no cuidar nuestra salud.
 
 
Me pregunto por qué perdieron la brújula este tipo de corporaciones. La respuesta es sencilla: al mercado no le importa. La acción de GSK no sufrió mayor cosa con la noticia.