Opinión

El empresario y el ataque a la pobreza

05 mayo 2017 5:0
 
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Caintra

La pobreza es, sin duda, uno de los grandes retos que confronta nuestro país. Ciertamente ha disminuido en los últimos años, pero no lo suficiente como para sentirnos satisfechos.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) analiza detalladamente la situación de la pobreza en México, pero nosotros queremos poner al centro una cifra, sólo una cifra: 55.3 millones de pobres en el 2014 (última cifra a la que tuve acceso) equivalente al 46.5 por ciento de la población total de México.

Los contrastes entre la pobreza y la riqueza en nuestro país son insultantes, peligrosamente insultantes.

Podríamos especular sobre estas cifras, pero lo más importante es contestar una pregunta, una sola pregunta:
¿Cómo debemos atacar la pobreza en su raíz?

Y la respuesta que nos atrevemos a sugerir es que la mejor forma de atacar la pobreza es generando riqueza y distribuyéndola adecuadamente entre quienes contribuyeron a su generación.

Las dádivas sociales que ofrece el gobierno son, en algunos casos, indispensables, pero están lejos de ser la solución. Es más, si se aplican generosamente con fines políticos, se transforman en un serio problema para alcanzar un sano desarrollo económico en el sector al que están destinadas.

La generación de empleos a través de las empresas, es una de las fórmulas mas efectivas para combatir la pobreza.. Empleos dignos generados por empresas socialmente responsables.

Y estas empresas socialmente responsables pueden surgir también de los segmentos mas pobres de nuestra población. Efectivamente, capacitar a “los pobres” para que salgan de su pobreza a través de que se transformen en pequeños, muy pequeños empresarios, es una verdadera aportación a la comunidad. Una forma digna y efectiva de ataque a la pobreza. Micro empresarios que, si tienen éxito, se podrán ir transformando en pequeños y medianos empresarios, cuyo crecimiento no tiene límite, la experiencia así lo demuestra. Los ganadores son personas de gran visión, dispuestas a correr los riesgos propios de los negocios, riesgos que constituyen verdaderos retos y desafíos. Muchos son los que se quedan en el camino.

El sector empresarial, organizado a través de sus cámaras, y éstas a su vez en organismos cúpula que desembocan, las mas de ellas, en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), son un ejemplo de organización. En las bases de estos organismos están no solamente las grandes empresas, sino también las medianas y pequeñas que desean pertenecer a dichos organismos y están dispuestas a cumplir con sus disposiciones.

El CCE ha enfocado su visión social a través de la Fundación del Empresariado de México (Fundemex), cuya misión es la de “Promover procesos transformadores y sustentables vinculados al abatimiento de la pobreza en México, a través de los cuales las Empresas Privadas integradas a los organismos del CCE, fomenten y fortalezcan Empresas Sociales para que unidos construyan valor económico, social y ambiental.” El desempeño económico no está reñido con la visión social del empresario, todo lo contario, y esta declaración es la mejor prueba de ello.

La pobreza es una grave enfermedad de nuestro país que no debemos dejar que prolifere. La empresa socialmente responsable es la mejor medicina para atacarla. Micro, pequeñas, medianas y grandes empresas. Todas ellas cumplen una función. Quienes forman parte de ellas deben sentirse muy satisfechos. Están, entre otras cosas, siendo un medio efectivo para atacar la pobreza, ese grave mal al que nos hemos referido en líneas anteriores.

Mañana será otro día.
 
Mañana será otro día

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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