Opinión

El empleo en mayo fue un desastre


 
 
Los datos del empleo formal correspondientes a mayo resultaron desalentadores.
 
La creación de apenas poco más de 6,000 empleos refleja una débil actividad económica.
 
Cuando se dio a conocer esta cifra, la Secretaría de Hacienda emitió un comunicado en el que refería que el empleo mantenía un ritmo de 4% anual.
 
Eso es totalmente cierto, pero más que el comportamiento de mayo, ese ritmo reflejó lo ocurrido en meses anteriores.
 
De hecho, aun si la creación de empleos en el mes hubiera sido igual a cero, se hubiera registrado una tasa anual de 3.9%.
 
La medición de las variaciones mensuales permite una percepción más fina de los cambios que ocurren en el margen. Y, en una coyuntura como ésta, en la que se está moviendo la perspectiva económica, las cifras absolutas de creación de empleos pueden reflejar mejor esos cambios.
 
Estos datos, junto con otros indicadores, ya han llevado a la mayor parte de los analistas a hacer un significativo recorte de sus previsiones para este año.
 
Los indicadores de demanda agregada que se dieron a conocer ayer mostraron un consumo público que se cayó, no sólo por efecto del retraso en el gasto público federal sino también en las administraciones locales.
 
La caída de 0.7% en el consumo de gobierno simplemente documenta lo que tanto se ha dicho respecto al freno del gasto del sector público en todos sus niveles.
 
Sin embargo, también cayó en 0.1% la formación de capital fijo, a lo cual también debe haber contribuido este comportamiento de los egresos gubernamentales.
 
Pero, más allá, el consumo privado creció sólo 2.6% frente a un 4.2% del mismo periodo del año pasado. Ello también refleja tanto el efecto calendario impacto por Semana Santa, como el freno del gasto privado que se aprecia, por ejemplo, en las estadísticas de la ANTAD.
 
Esto no quita que seguramente los datos del segundo semestre, ya tan próximo, van a ser mejores que los de los primeros meses del año.
 
Aun las estimaciones relativamente pesimistas, como las que suponen un crecimiento del PIB de 2.6%, supondrían un crecimiento mayor hacia delante.
 
Por ejemplo, si la tasa del segundo trimestre fuera de 3%, el resultado acumulado del primer semestre sería de 1.9%. Y por tanto, para la segunda mitad del año se requeriría un crecimiento de 3.3 puntos para quedarse en un promedio de 2.6% en el año.
 
La razón por la que el segundo semestre va a ser mejor es porque todo indica que también a la economía estadounidense le va a ir mejor.
 
En términos locales, es de esperarse que también haya una regularización del gasto público, lo que va a generar un mayor impulso a la demanda.
 
Las revisiones a la baja en la expectativa del crecimiento que han hecho los analistas derivan sobre todo de dos factores. El primero es que el resultado del primer semestre va a ser más bajo que lo que esperaban; y el segundo, que la recuperación se va a recorrer un poco más en el tiempo.
 
Finalmente, debe decirse que en medio de este cuadro, la reafirmación del Fed el día de ayer, en el sentido de que la reducción del ritmo de compra de bonos podría darse este mismo año, aunque afectó a la bolsa y le pegó al peso, en términos económicos es una buena noticia.
 
Confirma que la expansión productiva sigue firme y que la economía estadounidense se va recuperando sobre bases más sólidas que en otros lugares del mundo.
 
Me parece que en el largo plazo las perspectivas no han cambiado pese a los malos datos del momento. Ojalá no me equivoque.
 
 
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