Opinión

El 'eje del mal' torturaba a 'sospechosos' para Bush


 
¿Recuerdan aquel sanguinario y oscuro 'eje del mal' que según George W. Bush 'amenazaba la paz del mundo' luego de los atentados de 2001 en Estados Unidos? Pues Amrit Singh, investigadora de la Fundación Sociedad Abierta, confirma que Irán, Irak, Siria y Libia hacían el trabajo sucio del régimen neoconservador en Washington, secuestrando, encarcelando y torturando a 'sospechosos de terrorismo'.
 
El informe presentado por Singh el martes, que confirma asimismo la extensa ayuda que proporcionaron a la ilegal 'guerra antiterrorista' 54 países, entre ellos Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Italia y España, ya expuesta por el asambleísta Dick Marty en su informe para el Consejo de Europa en 2006, subraya que EU 'cooperó clandestinamente con dictaduras que repudiaba en público', hasta el grado de perpetrar abusos como los sufridos por el canadiense de origen sirio Maher Arar, 'transferido' de Nueva York a Damasco en 2002 para ser encerrado en una diminuta celda y golpeado con cables durante 10 meses.
 
Liberado al fin y con una indemnización de más de 8 millones de dólares, ya que la 'inteligencia' que aportó a la CIA la Real Policía Montada Canadiense resultó 'imprecisa e injustamente perjudicial', Arar manifestó a The Huffington Post que el reporte de Singh para la fundación del magnate liberal George Soros no lo impresiona, "pero puede ser una sorpresa para quienes todavía piensan que el gobierno estadounidense se apega al imperio de la ley en asuntos de seguridad nacional".
 
Como se recordará, en su informe anual de marzo de 2002, Bush dividió al orbe en buenos y malos, para acusar a Irak -país que invadiría al año siguiente con una serie de mentiras respaldadas por Tony Blair y José María Aznar-, Irán y Corea del Norte de apoyar al extremismo y desarrollar 'armas de exterminio masivo', lo que no impidió que ese mismo mes Teherán detuviera a 15 personas, que entregó al régimen afgano en una 'rendición extraordinaria'; 10 pasaron en seguida a manos de EU y al menos 6 acabaron en un 'sitio negro' de la CIA.
 
Halcón
 
En mayo de 2002, por su lado, el halcón John R. Bolton, subsecretario de Estado para 'control de armamentos y seguridad internacional', futuro embajador sin confirmación legislativa en Naciones Unidas, afirmó que Siria, Libia y Cuba se ubicaban 'más allá del eje del mal'. Pero Siria, asevera Singh, era 'uno de los destinos más comunes para los sospechosos entregados' a terceros países -como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Malasia o Indonesia- donde los interrogatorios con tortura son usuales. En las garras del hoy acosado presidente Bashar el Assad cayeron al menos 9 individuos, uno de ellos Arar.
 
En los últimos meses se hizo evidente la intervención en la guerra civil siria de radicales islámicos 'exportados' de Afganistán o Irak por la propia CIA, El Riad y Qatar; no resultaría raro, así, que aparezcan entre los 'rebeldes' exprisioneros satanizados anteriormente por Washington, como ocurrió en Libia con Abdelhakim Belhach, antiguo 'emir' del Grupo Islámico Libio de Combate, cercano a El Kaida, capturado en una operación de la CIA y el MI6 británico en Kuala Lumpur y 'transferido' en 2004 a Trípoli, que terminó por liberarlo en una amnistía para presos políticos. Siete años después, Belhach se convirtió en uno de los jefes de la insurrección contra Muamar Kadhafi, apoyada por Washington y la OTAN, al encabezar el asalto a su cuartel.
 
Al menos, indica el documento de Singh, exabogada migratoria de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles e hija del premier indio, Manmohan Singh, ése es el caso del disidente Sami el Saadi, que en otra operación EU-Reino Unido fue obligado a abordar un avión con su esposa y cuatro hijos pequeños en Hong Kong, rumbo a Libia, donde lo atormentó la policía de Kadhafi. En diciembre, el gobierno del primer ministro británico, David Cameron, pagó una indemnización a El Saadi por más de tres millones de dólares.