Opinión

El efecto Pin Pon

Desde que los panistas pusieron sobre la mesa la solicitud de desaparecer los poderes en Guerrero, sabían que difícilmente pasaría. Pero también esperaban que esto le pondría acento a un problema que no es nuevo –el de la coexistencia del crimen en las esferas de la política– y que descarriló al gobierno de Guerrero.

Pero lo curioso de todo es que en este escenario los panistas literalmente recurrieron al efecto que los expertos en crisis llaman Pin Pon, porque “se lavan las manitas con agua y con jabón”.

El PAN tomó distancia pero también se equivocó. Con tal de ganarle al PRI en las elecciones estatales de 2011, el entonces candidato albiazul, Marcos Parra, declinó en favor de la candidatura de Ángel Aguirre y eso nadie lo olvida.

Pragmatismo puro. Es cierto que en eso de las alianzas ya no hay ideologías de por medio y los partidos con tal de ganar son capaces de aliarse hasta con el mismo diablo.

Hoy cuando el discurso de los partidos haga énfasis en que hacen falta resultados y sobre todo se machaque la demanda de encontrar a los jóvenes de Ayotzinapa, los focos seguirán puestos en la decisión que tome Ángel Aguirre Rivero.

La propuesta del PAN de declarar la desaparición de poderes en Guerrero puso a su principal aliado, el PRD, contra la pared. Pero nadie mete las manos al fuego para negar que en el corto plazo se concertarán otras alianzas parecidas.

La pregunta es la misma: ¿y qué espera Ángel Aguirre Rivero?

Aduana de las ilusiones


La Suprema Corte de Justicia admitió a trámite la solicitud que presentó el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para llevar la reforma energética a consulta popular, luego de pasar la aduana del INE. Se espera que en los próximos días también pasen a trámite la del PRD, que también lleva el tema de la reforma energética; otra del PAN sobre los salarios mínimos y la del PRI para disminuir el número de diputados y senadores plurinominales.

Pero ojo, nada garantiza que pasen. El tema de Morena le tocó revisarlo a la ministra Olga Sánchez Cordero y tiene 20 días para decir sí o no. Todo puede quedar en una ilusión.