Opinión

El drama de la educación y los salarios

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INDUSTRIA FOTO BLOOMBERG

Una nota difundida el día de hoy confirma lo que muchos ya sabíamos y que motivó lo que llevamos de reforma educativa: los egresados de las escuelas, prácticamente de todos los niveles, salen muy mal preparados y no aptos para trabajar. Esto en general tiene un efecto negativo sobre los salarios de entrada a la fuerza de trabajo de los recién egresados, lo que a su vez ha sido aprovechado por una buena cantidad de empresas, debido a que mantienen su percepción de que con los bajos salarios se mantienen competitivos. Ni qué decir, sólo para echar abajo este argumento, de la productividad de los trabajadores mal preparados y mal pagados; es muy baja y realmente aportan poco a los procesos, sean estos productivos, administrativos, o de control dentro de las organizaciones, tanto públicas, como privadas. El problema de mantener esta situación sin hacer nada es que pierden los trabajadores, pierden las empresas y el gobierno y perdemos todos los causantes.

Desde el punto de vista del sector público, mantener un sistema funcionando con la calidad del que tenemos es gasto público de muy bajo rendimiento social y por lo tanto gasto público mal ejercido, que debería cancelarse hasta hacer una revisión a fondo de los cambios que deberían hacerse para que efectivamente el rendimiento social del gasto sea el mayor posible. Claro que esta propuesta no sería aceptada, ni por las autoridades educativas, ni por los sindicatos y hasta posiblemente ni por el mismo gobierno, que al parecer ya tiene suficientes problemas que atender como para distraerse con uno más.

Desde el punto de vista privado, quien decide hacer una carrera, o por lo menos mantenerse en el sistema educativo hasta completar el máximo nivel posible, está haciendo gastos para poder asistir a la escuela, aunque no pague colegiaturas, como es el caso en el sistema público. También está dejando de percibir un ingreso, desde el momento en que puede ingresar a la fuerza de trabajo, que ahora la ley señala como los 15 años, hasta que termina sus estudios, o decide abandonarlos para entrar a trabajar. La gran pregunta que debemos hacernos es si el salario que va a recibir en el futuro es suficiente para compensar los gastos en que incurrió para estudiar; esto es, si existe una tasa interna de retorno a su inversión que sea positiva, o cero. La sospecha, basada únicamente en la observación de que un gran número de jóvenes decide abandonar los estudios, desde el nivel medio, es que dicha tasa debe ser cero, o negativa.

El rendimiento a la inversión en capital humano que realizan muchas familias y jóvenes estudiantes, no es suficiente para justificar un esfuerzo mayor, ni incentiva que los jóvenes quieran aprender cosas nuevas, porque saben que su salario esperado será sumamente bajo.

El círculo vicioso se cierra cuando las empresas siguen creyendo que ahorran mucho y son competitivas con bajos salarios y no gastan en capacitar a su personal, debido a que su productividad es muy baja. La rotación de personal es altísima, lo cual se puede ver a partir del número de cuentas de ahorro para el retiro que están inactivas. Las personas cambian tantas veces de trabajo, sin decir al entrar a uno nuevo que ya tienen una cuenta de ahorro, que las empresas simplemente deciden darlos de alta nuevamente.

Este es el drama de la educación en México, en donde hace tiempo que el sueño de estudiar y tener una carrera era suficientes para garantizar un futuro digno para las personas. Posiblemente esto mismo explique porqué muchos jóvenes deciden participar en actividades delictivas, extorsionar y caer en la corrupción.

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