Opinión

El doloroso caso de Brasil

 
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Li Keqiang y Dilma Rousseff, en la sede de la cancillería (Itamaraty) de Brasilia. (Reuters)

Esta fue una semana de muy malas noticias para Brasil, la economía más grande de América Latina. Ayer el Banco Central reportó que el Índice de Actividad Económica para diciembre se contrajo 0.52 por ciento, lo que hace que para todo el año 2015 la contracción alcance una magnitud de 4.1 por ciento. La recesión en Brasil es profunda y la mayoría de los pronósticos apunta que este año la caída del PIB será de 3.0 por ciento.

La situación en Brasil se torna grave. El miércoles Standard & Poor’s redujo la calificación de su deuda y la situó en ‘BB’. Esto significa que la deuda no tiene grado de inversión y que los bonos del gobierno se colocan en territorio especulativo, lo que significa que quien los compre puede tener un alto rendimiento, sí, pero puede también enfrentar una probabilidad de impago mayor. El déficit del gobierno de Brasil ha llegado ya a 7.0 por ciento del PIB.

S&P ha dejado de creer en la capacidad del gobierno de Dilma Rousseff para aprobar e instrumentar reformas. La firma reportó: “Seguimos considerando que la debilidad económica exacerba el riesgo de ejecución de las cuentas fiscales, ante la profunda y prolongada contracción del PIB real. Frente a la expectativa de que el PIB per cápita baje a unos siete mil 300 en 2016, las perspectivas de crecimiento de Brasil, en nuestra opinión, son menores que las de otros países en una etapa similar de desarrollo. Estimamos que el PIB real se contrajo 3.6 por ciento en 2015, y esperamos otra contracción de 3.0 por ciento durante 2016”.

Otros indicadores dan cuenta de la problemática a nivel de la calle.

Hace dos días Reuters reportó que Walmart cerró 60 tiendas en todo el país hacia diciembre pasado, incluyendo algunos supermercados grandes, y dijo que sólo queda una tienda importante en la zona de Campo Grande (que apenas hace siete años era considerada una región promisoria).

El mundo está pesimista respecto de Brasil. Ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dijo que el PIB de ese país caerá 4.0 por ciento este año.

¿Qué ocurriría si Brasil no puede pagar su deuda (la calificación de su deuda ya está en nivel de bonos basura)? Tendríamos una crisis sin precedentes, porque sería prácticamente el primer default después de la gran recesión de 2009. Ese escenario ya no es tan lejano. Así empiezan los problemas, con una reducción en la calificación de deuda, seguida de una perspectiva negativa; otra reducción más, y luego una espiral descendente a la que de pronto llegan algunos vencimientos… y de pronto no se puede pagar. Así les ocurrió a Argentina y a Grecia, aunque este último fue rescatado para salvaguardar la estabilidad de una zona monetaria que le superaba en relevancia y en intereses.

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