Opinión

El dólar a $13.90

Ayer, Banamex vendía el dólar en ventanilla a 13 pesos con 90 centavos. Un montón. Es un montón. El dólar se encareció de un día para otro y las consecuencias de esta devaluación tendrán que ser ponderadas por el Banco de México en función de una volatilidad que permanecerá en los mercados globales mientras no se pueda establecer con claridad el momento, alcance y ritmo con el que la Reserva Federal de Estados Unidos equilibrará su tasa de interés, que ha estado en niveles sumamente bajos por largo tiempo.

Todo indica que son únicamente externas las razones de esta devaluación del peso en las semanas recientes. La primera es la sorpresiva acción de estímulo monetario activada en Japón hacia finales de la semana pasada. La segunda, la incertidumbre de la normalización monetaria estadounidense citada arriba.

Pero, en cualquier caso, duele; y las empresas mexicanas que tienen obligaciones en moneda extranjera podrían enfrentar una realidad adversa, en la que se vuelve impredecible el patrón de intercambio de las dos monedas.

Debe recordarse que la mayoría de las empresas medianas mexicanas que contratan futuros para cubrirse de la volatilidad cambiaria lo hacen con instrumentos a un plazo promedio de seis meses. Pero esos seis meses son justamente el periodo de volatilidad que tendremos, considerando que será a mediados de 2015 cuando la Fed eleve las tasas de referencia. Esta condición debería significar que los intermediarios financieros deberían estar ofreciendo productos de mayor alcance para cubrir los riesgos cambiarios de sus clientes. A pesar de eso, sólo son las tesorerías de las empresas más grandes las que tienen la verdadera posibilidad de cubrir estos riesgos con mayor solidez.

A finales del año pasado y a mediados de este 2014, el dólar se cotizaba en alrededor de 12.80 pesos. Si la moneda estadounidense llegara ahora a los 14 pesos estaríamos hablando de una devaluación de 9 por ciento. Afortunadamente, el Banco de México tiene reservas cuantiosas (Dlls. $ 191 mil millones) y ha utilizado un mecanismo de subastas que en el pasado ha contenido devaluaciones. No obstante, como el propio gobernador Agustín Carstens dijo recientemente en Querétaro, “uno se pone nervioso cuando ve esas gráficas” al hablar de la posible salida masiva de capitales de nuestro país cuando la Fed normalice sus tasas.

México tiene estabilidad financiera y buena calificación, es cierto, pero el déficit público, la caída en los precios del petróleo, los plazos para que despegue la inversión extranjera tras las reformas estructurales, el aletargamiento del mercado interno y la volatilidad generalizada hacen un coctel que a más de un empresario está empezando a preocupar.