Opinión

El diputado de Morena
que se confundió de salsa

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Heinz

Cuenta la leyenda que en su mocedad, un diputado de Morena pisó por primera vez el Reino Unido para iniciar sus estudios de maestría en York cuando, en el afán de probar la gastronomía local, solicitó al camarero le trajera, para aderezar su platillo, salsa inglesa. Pero entre la limitada pronunciación del estudiante y la sorna del británico que le atendía, el mexicano balbuceaba una y otra vez: ‘salsa inglesa’ o ‘english sauce, please’. El mesero habría respondido: 'Oh, you mean Worcerstershire sauce'. El educando no entendió la respuesta, pero aceptó el condimento ofrecido. Era lo que deseaba.

La salsa inglesa es ciertamente deliciosa. En las pizzas es la neta. Pero la que nos venden en México no es ni siquiera inglesa. En realidad la fabrican en Estados Unidos con vinagre y melaza. La más conocida es la Lea & Perrins, que tiene como 180 años de existir. A nuestro país la importa Heinz, la firma de la salsa cátsup que ayer anunció su fusión con Kraft en América del Norte para crear la tercera firma de alimentos procesados más importante de la región, con ventas anuales por 28 mil millones de dólares.

Pero la pregunta para México no es si el diputado se habituó a los sabores británicos o si regresó a la salsa borracha o al pico de gallo. La pregunta es cuál es la implicación de una consolidación como la anunciada ayer, porque en este país habrán de confluir los intereses de Heinz —que también vende la salsa Tabasco, la Chamula y la Constantina— con los de Mondelēz International, la poderosa firma que encabeza en América Latina Gustavo Abelenda y que tiene marcas de amplio reconocimiento público, como Tang, Clorets, Chips Ahoy, Trident, Ritz y Clight. ¿Qué tiene que ver esto con la fusión de ayer? Que Mondelēz es quien comercializa en México el famoso queso Philadelphia Kraft. Recuérdese que en 2012 se separó Mondelēz de Kraft, pero la primera se quedó con la comercialización del famoso queso para México, usando el apellido de la segunda.

Hace cinco años Atilio Urdaneta, de Heinz México, le dijo a Jesús Ugarte que su negocio de salsas en México podría estar creciendo a un ritmo de 20 por ciento. Si las metas se cumplieron estaríamos ante una empresa que factura una cifra que ronda los 100 millones de dólares. Es muy poco, sobre todo si se considera que el mercado institucional
—cadenas restauranteras, comisariatos— ha tomado tracción. No obstante, la competencia de firmas como Nestlé, Unilever, Pepsico o Tyson Foods es vigorosa.

El acuerdo anunciado ayer podría ser una bocanada de aire fresco para el mercado de alimentos procesados mexicano. La pregunta es cuál de las marcas de Kraft de EU podrá tomar tracción aquí. Hay varias. La gelatina Jell’O es una de ellas.

Twitter: @SOYCarlosMota

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