Opinión

¿El desenlace fatal de un pleito de grupos?

Ya se descubrió el móvil y a los autores intelectuales de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en el municipio de Iguala.

Los secuestraron para que no entorpecieran el informe de la presidenta del DIF local, María de los Ángeles Pineda.

Están detectados los autores intelectuales de la tragedia: el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, su esposa María de los Ángeles y el director de Seguridad Pública, Felipe Flores.

Así los levantaron: al tener aviso de que los normalistas de Ayotzinapa se acercaban en camiones secuestrados, el alcalde de Iguala y su esposa dieron la orden al jefe de la Policía que los reprimiera.

Hace un año los normalistas habían atacado el Palacio Municipal de Iguala, y esta vez el alcalde demandó que no los dejaran llegar y, presuntamente, que los desaparecieran.

La Policía de Iguala los detuvo y junto con elementos de la Policía del municipio de Cocula los entregaron al cártel Guerreros Unidos, diciéndoles que los normalistas trabajaban para la banda enemiga, Los Rojos.

El alcalde Abarca y su esposa están involucrados con el cártel Guerreros Unidos.

Guerreros Unidos desaparecieron a los normalistas en el cerro Pueblo Viejo.

A raíz de los hechos anteriores hay 52 detenidos, entre ellos el líder del cártel Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias Salgado, cuyos testimonios permiten esclarecer los hechos.

Hasta ahí la versión oficial, de la que surgen inferencias.

Falta lo más importante, como dijo el procurador Murillo Karam: encontrar a los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, aunque todo indica que están muertos.

Los cuerpos localizados en el cerro Pueblo Viejo, de acuerdo con dos peritajes, no corresponden a los de los normalistas.

El móvil queda claro: una rivalidad política entre los normalistas y la esposa del alcalde (con su grupo criminal), que hace más de un año intercambiaron acusaciones por malos manejos en el ayuntamiento de Iguala.

El alcalde José Luis Abarca habría matado, personalmente, de un disparo de escopeta en la cara y otro en el vientre, a Hernández Cardona, líder del conglomerado de organizaciones Unidad Popular, cercano a los normalistas contrario al grupo político del alcalde en la izquierda guerrerense.

A partir de ese crimen, la rivalidad entre normalistas de Ayotzinapa y autoridades de Iguala se encona, con el desenlace ocurrido el 16 de septiembre, cuando un cártel (Guerreros Unidos) por instrucciones del alcalde y su jefe de Policía, desapareció a los normalistas que iban a “entorpecer” el informe de la primera dama del municipio.

La pregunta fundamental, ¿dónde están los 43 normalistas secuestrados?, sigue sin despejarse aunque obviamente es cuestión de tiempo.

El hecho, así presentado, es para asombrar a cualquiera: una rivalidad entre dos grupos de la izquierda guerrerense arroja la peor tragedia humana y política en décadas.

Estelas
Merecido homenaje a Fernando Hiriart Balderrama, en la Secretaría de Energía, de la cual fue titular, encabezado por el que fuera su colaborador cercano, David López, actual director de Comunicación Social del presidente Peña Nieto.

El ingeniero Hiriart es un ejemplo de que el país ha contado con ciudadanos valiosos que, aunque hayan partido, devuelven la fe en el presente y en el futuro.

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Otro mexicano de primera, Mauricio Farah, se inscribió para presidir la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Hay motivos para no dejarse arrastrar por el pesimismo.

Twitter: @PabloHiriart