Opinión

El desdén

    
1
   

   

Cccc

No sé qué pensar del tono, del lugar donde lo dijeron y mucho menos del contenido de sus palabras. Tres declaraciones de los últimos dos días hechas por figuras del gobierno federal del más alto nivel: el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el procurador general de la República, Raúl Cervantes y el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa.

Revisémoslas por orden de aparición. La primera es la declaración de Roberto Campa al diario El Universal: “Conviene decir que no es tampoco el peor momento; si revisamos las administraciones anteriores, los primeros cuatro años de la pasada administración hubo más periodistas que perdieron la vida, que fueron privados de la vida […] la falla principal es que no hemos sido capaces como mecanismo de ganarnos la confianza de los periodistas”.

La siguiente es del procurador, Raúl Cervantes, ante la Organización de las Naciones Unidas: “México, después de haber enfrentado problemas con delincuencia organizada muy potente, de ser un problema de seguridad nacional, hoy se ha trasladado a un tema de seguridad pública. No sólo México sino todo el Continente Americano tiene un aumento de la violencia por el crimen organizado”.

Y por último, el secretario de Gobernación, en su visita ayer a Sinaloa: “Se revisó cómo van las investigaciones de algunos de los casos que han sucedido en las últimas semanas en el estado, desde, me refiero al periodista, me refiero al doctor, me refiero al abogado, a los maestros y otros casos entendiendo que la sociedad requiere respuestas y saber qué sucedió”.

Tres momentos de un gobierno insensible, ciego y falto de argumentos. Las palabras de Campa exponen la incapacidad para enfrentar el problema de la agresión a periodistas: “no se quejen han estado peor”, como argumento de la buena salud de la libertad de expresión en este sexenio. Siguiente, la declaración de Cervantes es confusa, no sabemos si lo que quiso decir es que lo que antes eran problemas EXCEPCIONALES de seguridad nacional ahora se han convertido en problemas REGULARES de seguridad pública, o si de verdad piensa que está disminuyendo el problema de la violencia en nuestro país
–esto último sería una locura, tendría que justificar qué indicador o en qué modelo de análisis se basa para decir que hoy el crimen organizado ya no es el problema que era–. Y por último, el secretario de Gobernación, incapaz de recordar –o aunque sea tener en una hoja– el nombre de las víctimas, mostrando la cara más insensible de un gobierno que nos tiene acostumbrados a la indiferencia; para ellos son “el periodista, el doctor, el abogado”. Sabrá Dios cómo se llaman.

Tres funcionarios del círculo cercano del presidente exhibiendo el desdén a los periodistas, a las sociedades que viven la violencia y a las víctimas. Mala semana que no pinta para mejorar.

Twitter: @jrisco

También te puede interesar:
El cuentista del 'malware'
Vicente y Andrés (segunda edición)
Un estorbo