Opinión

El desdén por la planeación

 
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Metrobús. (www.portalautomotriz.com)

La semana pasada vivimos la primera contingencia ambiental en los últimos 14 años. Fueron tres días de contaminación, no sólo en el aire.

Durante esos días oímos infinidad de explicaciones e infinidad de excusas. Unas tenían algo de sentido, pero otras eran verdaderamente ridículas. Es que ya son muchos coches; somos muchos; los verificentros son corruptos; la culpa es del partido que dejó que volvieran a circular millones de coches; es el clima; demasiadas obras mal planeadas; el nuevo reglamento de tránsito (!).

Las reacciones de los políticos no se hicieron esperar en el popular juego de echarse la bolita. Sin duda, habrá excepciones, pero me parece vergonzosa la calidad de nuestra clase política. La falta de argumentos coherentes fue sustituida por las fotos que los políticos de todos colores y de todos los niveles no dudaron en compartir. “Yo contribuyo”, con su selfie en la bici. “Yo uso el transporte público”, con la foto del político y sus varios acompañantes en el metro. “Yo me transporto en autos eléctricos”, mientras avisa a la prensa para que le tomen fotos que evidencien su contribución a la causa. Sinceramente, me parece una burla. No sé cuál sea el propósito de esas fotos. Me parece ingenuo pensar que alguien crea que esas imágenes transmiten el compromiso de los políticos con los ciudadanos que representan, no creo que nadie diga “Mira qué comprometido con la calidad ambiental de la ciudad es César Camacho, tanto que usa el metro”.

Las respuestas logísticas a la contingencia fueron tardías, como ya es costumbre en prácticamente cualquier tipo de contingencia, y en algunos temas específicos, verdaderamente absurdas. Para reducir la contaminación, los servicios de transporte público (el metro, los trolebuses, el metrobus, los RTP y el tren ligero) fueron gratis los días de la contingencia. ¿En qué mejora la calidad del aire que esos servicios sean gratis? ¿Quienes usan coche, lo hacen porque el costo del transporte público es mayor que el de usar su coche? El transporte público está completamente rebasado, pero desde hace mucho. Hacerlo gratis durante tres días no cambia absolutamente nada.

La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México dijo en cuanto foro tuvo que los autos particulares contribuyen 20% a la contaminación, el restante 80% se debe al transporte público y a la industria. Es decir, la medida tomada para reducir la contaminación se destina a la que la causa en menor parte. Cambiar la calidad del transporte público requiere planeación de años. Pero en esta ciudad, y al parecer en el país, tenemos un enorme desdén a planear.

La obsesión con el corto plazo nos está saliendo carísima. En aras de ganar votos, las autoridades sólo toman medidas inmediatas. No se planea. No existe una visión de largo plazo, no existe un plan de desarrollo, no hay metas claras. La Ciudad de México se ha vuelto una ciudad de slogans huecos: “Ciudad verde”, “ciudad viva”; “movilidad sustentable”; “parques de bolsillo”.

Nuestra ciudad de vanguardia lo es solo en las consignas. La semana pasada fue la calidad del aire, pero también la de la basura. Los basureros del Estado de México, en los que se deposita la basura que generamos, cerraron sus puertas. Por el momento, Morelos la está recibiendo en lo que se analizan las opciones. Pero de nuevo, hay reacción, pero no hay un plan, no hay una estrategia para enfrentar un problema de miles de toneladas diarias.

El viernes se levantó la contingencia. Nada cambió de fondo. Las vacaciones y tal vez el clima se aliaron para mejorar calidad del aire. El Presidente Peña tuiteó su reconocimiento a las autoridades de la Ciudad de México y del Estado de México. ¿De verdad merecen reconocimiento? Hace 14 años que no había contingencia…

El mismo viernes vi una pipa de agua regando las plantas en la lateral del Periférico a las tres de la tarde. La pipa cerraba un carril entero – ¿qué haríamos sin los conos naranjas y ahora azules que inundan la ciudad? – y ocasionaba un desastre vial. Podría ser anecdótico de no ser porque es un reflejo de la nula coherencia de nuestras políticas.

Ojalá que en algún momento podamos ver más allá del siguiente sexenio, de la siguiente elección. Será la única forma en la que podremos construir mejores ciudades y un mejor país.

La autora es profesora de Economía en el ITAM e investigadora de la Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter:@ValeriaMoy

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