Opinión

El desafío financiero de la mujer

06 marzo 2013 9:18

En el contexto del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), es justo reconocer que tienen grandes retos de género en el manejo de sus finanzas.
 
Su toma de decisión de planeación de vida, y particularmente la administración de sus recursos, reviste características muy particulares; desempeñan una infinidad de papeles, y en cada uno existe un desafío.
 
1) Mujer y sociedad. Sigue habiendo discriminación y machismo; incluso desde el seno familiar, muchas veces son limitadas en su educación y en su participación en la toma de decisiones.
 
Si bien hay un avance, éste tiende a presentarse en los estratos medio y alto, pero en el bajo existen vejaciones inconcebibles.
 
La independencia implica necesariamente responsabilidad y preparación para ejercerla. La libertad financiera es un ingrediente indispensable, por ello un punto crucial es avanzar en términos académicos, pues hay una idea errónea de que estudia mientras se casa.
 
Dadas las actuales circunstancias del país, es muy probable que incursione en el mercado laboral, y habrá de estar consciente de la viabilidad de la actividad que decidió tomar.
 
2) Mujer y trabajo. Las condiciones que estipula la misma naturaleza les obliga a llevar a cabo un esfuerzo de planeación en su papel de persona productiva económicamente y mamá.
 
Hoy más que nunca requiere estar preparada para entrar de lleno a la competencia laboral, saber administrar su dinero, sus bienes e incluso definir el futuro de su familia.
 
Tienen un reto adicional al hombre, porque es un hecho que si deciden formar un hogar, ellas tendrán inconvenientes laborales y si dejan de trabajar por un tiempo, la problemática puede ser mayor por la posible obsolescencia de conocimientos o la renuencia de algunas empresas de contratarlas.
 
El mundo laboral tiene una especial complicación, pues adicional a las circunstancias propias del mercado, hay discriminación y menores sueldos, además de una serie de circunstancias personales y familiares, que obligan a realizar un buen ejercicio de análisis y planeación.
 
En caso de que decida combinar ambas actividades, se moverá a un ritmo sorprendente, al considerársele la 'responsable' del hogar y de la educación de los hijos, independientemente del tiempo que tenga para ello.
 
3) Mujer y matrimonio. Cuando trabaja, en el peor de los casos, aporta a una caja negra, en donde el marido es quien decide todo y ella misma pide recursos si necesita dinero.
 
En una sociedad conyugal, habrán de definirse cómo repartirán las labores de la casa y los gastos, además de acordar los objetivos y metas de largo plazo para ahorrar.
 
Requiere de madurez para organizarse y permitir que avance la relación, junto con las complicaciones de la toma de decisión conjunta.
 
4) Mujer sola. Otras circunstancias surgen en el camino, como por ejemplo la posibilidad de un divorcio, ser madre soltera o quienes pierden en forma temprana a su esposo por un deceso.
 
Esto explica el creciente número de 'jefaturas femeninas', que implica cargar con el paquete completo de casa, trabajo y administración. Cada vez más mujeres llevan solas las riendas de su casa.
 
Esta realidad significa un reto muy especial, pues habrán de tomar decisiones sin una contraparte con quién rebotar las ideas. Si bien antes se pensaba que la administración y planeación de los recursos sería una tarea masculina, hoy está claro que deben entrar de lleno a esta actividad.
 
5) Mujer empresaria. Es frecuente que emprenda algún negocio ante el deseo de superarse o por la necesidad apremiante de recursos. Hay casos de éxito muy alentadores, pero también algunos complicados, por lo que es conveniente prepararse.
 
De hecho, es un actor destacado en la informalidad, porque ante la imposibilidad de encontrar trabajo por su disposición de tiempo, se ve forzada a incursionar por su cuenta.
 
6) Mujer y la tercera edad. Su esperanza de vida es mayor y, por tanto, es necesario que piensen muy seriamente en su etapa de jubilación, al aceptar que si los fondos son insuficientes en general, mucho más lo serán en su caso, por lo que es conveniente un ahorro adicional como complemento.
 
Es fundamental que desde un principio tengan conocimientos financieros y lleven a cabo su planeación para tener solvencia futura.
 
Simplemente, ante el mayor número de divorcios, es recomendable mantener una cierta independencia económica en su matrimonio, determinar con claridad la posesión de los bienes y contar con un ahorro personal para contingencias.
 
Un reconocimiento y un impulso a las mujeres para que hagan frente a todos sus retos.
 
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