Opinión

El debate que nadie vio

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Debate canadiense. (AP)

Ciertamente no me refiero al debate sostenido entre los aspirantes republicanos a la candidatura presidencial de Estados Unidos. Hago referencia al que tuvo lugar la misma noche en Toronto, el enfrentamiento televisivo que dio el banderazo a las elecciones canadienses de octubre de este año. Si bien no fue tan estridente como el de los republicanos, en esta discusión participaron los cuatro líderes que aspiran a ganar los comicios en Canadá: Stephen Harper del Partido Conservador –primer ministro desde 2006–, Justin Trudeau del Partido Liberal, Thomas Mulcair del Nuevo Partido Democrático (NDP, por sus siglas en inglés) y Elizabeth May del Partido Verde.

El debate, organizado por la revista MacClean’s, tuvo un formato novedoso: incluyó pausas para mostrar la reacción del público a los temas tratados, así como la opinión de especialistas sobre el desempeño de los líderes. Como resultado de casi diez años de ejercer el poder, Harper fue el objetivo principal de los ataques de sus adversarios. Trudeau mostró confianza sobre todo en la primera parte sobre economía. Mulcair, como puntero en las encuestas, tuvo intervenciones destacadas en los temas ambientales y respondió con serenidad las críticas.

Las elecciones de este año estarán marcadas por la división entre el electorado de derecha y el de izquierda. El primero representado por el Partido Conservador y el segundo por el socialdemócrata NDP. Harper, un político astuto pero poco carismático, logró unificar a la derecha canadiense, mantenerla en el poder e imprimir una orientación regional fundada en la fortaleza productiva de las provincias centro-occidentales del país. Sin embargo, ahora enfrenta condiciones económicas adversas para reelegirse por cuarta ocasión. Por eso prefirió adelantar el inicio del ciclo electoral y pidió al gobernador general disolver el Parlamento y convocar a elecciones anticipadas. A Harper le conviene tener más tiempo de campaña, pues las leyes electorales le permiten gastar más recursos conforme al tiempo de duración de las campañas y porque el Partido Conservador tiene mayor capacidad de recaudación de fondos.

En cuanto a la oposición, el líder del NDP, Thomas Mulcair, representa la posibilidad de que, por primera vez en la historia de Canadá, triunfe la izquierda. Mulcaire es carismático, tiene experiencia en el gobierno de Quebec, provincia donde finca su apoyo. Para los electores, Mulcair es la alternativa a Harper. El Partido Liberal ha quedado desdibujado en medio de la polarización. De ser el partido dominante del país durante el siglo XX, el que distinguió a Canadá por sus políticas bilingües y por sus esfuerzos a favor de la paz mundial, ha quedado relegado a un tercer lugar. A Justin Trudeau se le acusa de inexperto y de fundar sus aspiraciones en el prestigio de su padre, Pierre Trudeau, una de las figuras emblemáticas de la historia canadiense. Su papel en el debate del jueves dio cierta esperanza a los liberales de recuperar su preeminencia de antaño.

Al día de hoy, las encuestas señalan una ligera ventaja del NDP sobre los conservadores. Sin embargo, el sistema electoral canadiense es de mayoría simple, por lo que el porcentaje total de la votación no se traducirá necesariamente en el número de escaños. En esas condiciones, el NDP y el Partido Conservador estarían empatados. Para gobernar, el primero necesitaría del apoyo liberal para formar una coalición. Un escenario semejante tendría consecuencias importantes para el curso de la política exterior canadiense. Mulcair ha prometido que, de ganar, revisará las cláusulas sobre agricultura del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), ha señalado su oposición a proseguir la controvertida ampliación del oleoducto Keystone XL hacia Estados Unidos y coincide con Trudeau en matizar la participación del Ejército canadiense en la coalición internacional contra el Estado Islámico.

De esta manera, aunque el debate pasó inadvertido en nuestro país, los resultados de las elecciones podrían implicar cambios notables en al menos dos temas fundamentales de la región norteamericana: libre comercio y seguridad energética. Si el debate no despertó más que la curiosidad de algunos, el curso de estas elecciones en Canadá no puede dejarnos indiferentes.

Twitter: @lourdesarandab

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