Opinión

El debate, a debate

   
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Si en algún momento se ha visto afectado el proyecto político de Andrés Manuel López Obrador es ahora y no precisamente por su salud, que no es buena, sino porque se ha gestado en la democracia mexicana una modalidad a la que de plano el Peje siempre le ha rehuido y cuando ha participado, el saldo no le ha sido favorable. Se trata del nuevo formato de los debates que se ha instaurado en nuestro país y, por supuesto, en nuestro vecino del norte, donde ya tienen lustros de llevarse a cabo.

No cabe duda que los debates son una de las expresiones que más enriquecen a la democracia. Lo acabamos de atestiguar en Estados Unidos y también en México con el encuentro que tuvieron los jerarcas del PAN, PRI y PRD. Tratar de emitir un juicio en torno a quien fue el ganador en este último resulta ocioso, baste decir que más allá de pronunciarse por alguien, lo rescatable es el formato del debate que propició el libre intercambio de ideas que conlleva, por cierto, ataques, descalificaciones, verdades a medias y, por qué no decirlo, hasta insultos; empero también exige grandes habilidades que van desde cultura, memoria, habilidad retórica, conocimientos, destreza mental y, sin duda, dominio de las tensiones y de las propias debilidades personales.

En el acartonado formato que han tenido los debates en nuestro país, particularmente entre los aspirantes a la Presidencia de la República, resulta una bocanada de oxígeno que ahora los máximos dirigentes de los principales partidos políticos sean jóvenes, garantizando con ello que la forma de concebir un debate sea más abierta, menos rígida y con mayor libertad.

Así, Ricardo Anaya, Enrique Ochoa y Alejandra Barrales han propiciado que se abra un nuevo capítulo en el tema de la confrontación de ideas que seguramente irá perfilando el formato con el que debatirán los próximos candidatos a la Presidencia de la
República en 2018.

De hecho, el primer experimento formal se llevará a cabo en la elección del Estado de México del próximo año. Veremos cómo los aspirantes a la gubernatura de la entidad mexiquense se enfrentan en un intercambio de posicionamientos que será definitivo para lograr su aspiración.

Dónde estuvo Morena. Dónde se escondió su máximo dirigente o bajo que argucia se ocultó AMLO para no participar en el debate organizado por Carlos Loret de Mola, de Televisa.

Ante el reto que abiertamente le han lanzado, Ricardo Anaya y Enrique Ochoa para debatir, Andrés Manuel se ha dedicado a contestar con insultos, evasivas y descalificaciones.

López Obrador está consciente de que no tiene la capacidad para debatir con ellos y menos con los que eventualmente serán candidatos del PAN y del PRI. Ésta es una de las limitantes que tiene el tabasqueño para hacer de su sueño una realidad.

La reforma electoral que se prepara en la Cámara de Diputados contempla de manera relevante a los debates como una de las principales innovaciones legislativas, aunado, por supuesto, al manejo de los tiempos oficiales y la espotización que tanto daño ha hecho a la propia democracia.

Así, los debates y un formato más flexible y abierto en ellos será uno de los ejes que contendrá la reforma electoral que normará a los comicios presidenciales del 2018.

También esta reforma cocina el tema de la segunda vuelta que apenas se encuentra en los borradores de trabajo que tienen los grupos parlamentarios y que estarán afinados en las próximas semanas.



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