Opinión

El culebrón del acero

1
 

 

acero

Quien diga que no hay conflicto entre las empresas acereras y la industria automotriz se equivoca. El conflicto es cada día más grave. Dos frases lo corroboran. La Canacero publicó ayer en estas páginas que la industria automotriz es “la cadena industrial más protegida de México, con aranceles de 30 a 50 por ciento”. ¡Zoc! En la otra esquina, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en voz de su presidente Eduardo Solís, le dijo al portal CNNExpansión que ven “con enorme preocupación que un par de empresas han venido presionando al gobierno para tomar medidas unilaterales; (…son…) demandas que pudieran poner en riesgo nuestra competitividad y con ello la pérdida de miles de empleos y se pone en riesgo el crecimiento de nuestro sector.” ¡Zoc!

¿Qué empleos son más importantes de preservar: los de la industria automotriz o los de la industria del acero?

El conflicto de la industria acerera es global. Productores de Estados Unidos, Rusia, Australia y Europa están con el grito en el cielo por la pérdida masiva de empleos debido a la sobrecapacidad de producción de acero chino. Hay despidos masivos en todo el mundo. Apenas la semana pasada se supo que la United States Steel Corporation retrasó el despido de dos mil trabajadores bajo la promesa de la implantación de una nueva ley que supuestamente evitará más importaciones de acero con precios dumping a ese país. En toda la industria acerera estadounidense trabaja, directa o indirectamente, un millón de personas.

Al parecer el día de hoy habrá una reunión del secretario de Economía Ildefonso Guajardo con los acereros del país, para explicar la aplicación de los aranceles que el gobierno decidió establecer contra el acero chino. No obstante, los acereros no están conformes con las medidas anunciadas hasta ahora y quieren más. Ayer Sergio Medina, líder sindical de los acereros, aseguró que mañana habrá protestas con cierre de carreteras y bloqueo de puentes en Monclova si no se satisfacen sus demandas.

Sin duda la caída de 6.0 por ciento en la producción de acero mexicano es preocupante. Pero también lo sería que compráramos caro un insumo que en el mundo está bajando de precio. Es casi seguro que ni leyes nuevas ni aranceles masivos detendrán el embate del acero asiático (ahora no sólo chino, sino también coreano), por lo que estamos ante un episodio disruptivo total. Al acero le ocurre lo que a los taxis con Uber: no lo pudieron prevenir.

Los inventarios en China siguen creciendo. Quizá en México hará falta una ley como la que firmó Obama en junio, la Ley de Adaptación al Comercio, que prevé reentrenamiento a trabajadores desplazados en su industria, si fueron víctimas colaterales del libre comercio.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com 

También te puede interesar:
México al volante
41% de los hombres piensa que…
A Alex Ramírez, en su encumbramiento