Opinión

El crimen organizado vacaciona en el DF

Pues resulta que los Abarca, presuntamente autores del mega crimen en Ayotzinapa, fueron encontrados en Iztapalapa. ¿No fue ahí donde AMLO, en un gesto de profunda y auténtica democracia, se sacó de la manga a un tal “Juanito” como candidato delegacional advirtiendo que los votos que él obtuviera serían para su favorita, la señora Clara Brugada?

Iztapalapa es, como bien sabemos, un barrio tan bravo que tiene zonas donde la policía prefiere no meterse; ahí han ocurrido, entre muy diversos ilícitos, linchamientos de agentes de la Procuraduría, y es un territorio con un enorme presupuesto con miles de millones de pesos siempre controlados por el PRD. Sí, exactamente, es un santuario de la honestidad valiente.

Y como prueba de ello, apenas antier, cuando fue a visitar al hospital privado ABC a su jefe el señor Miguel Ángel Mancera, el procurador Rodolfo Ríos Garza, acompañado de los secretarios de Gobierno, Héctor Serrano, y de Seguridad Pública, Jesús Rodríguez Almeida, atajó las preguntas de los reporteros que ahí se encontraban cuando sacaron a relucir el arresto de los Abarca con una declaración que aún resuena en el cerebro de quienes lo escucharon: “Hemos reiterado en diferentes ocasiones que es muy distinto el que… (los criminales)… operen en la Ciudad de México a que estén aquí vacacionando o estén simplemente en algún lugar…”

El alto funcionario debe poseer datos sobre lo que está diciendo; quizás sepa en qué hoteles, casas, departamentos, penthouses o SPA se encuentren gozando de los beneficios de una ciudad que pareciera está resguardada para que aquí en el DF no haya comercio de drogas ni tráfico de armas.

Vayamos a lo obvio, una vacación significa el reposo de quien arduamente ha trabajado y merece un descanso. ¿A eso, a descansar vienen los narcos y todo tipo de delincuentes a la ciudad capital; ninguno entre ellos mezcla los negocios sucios con el placer que brinda la tranquilidad y el ocio recreativo?

Y no lo deben hacer porque de otro modo, la Procuraduría de Justicia del DF se vería obligada a intervenir. Es altamente probable que el matrimonio Abarca, saturado de tantas órdenes criminales que recibieron de sus superiores y de las muchas que tuvieron que llevar a cabo, hayan dispuesto un merecido descanso en ese remanso de paz y hermosura que es Iztapalapa.

Como anfitriona, tuvieron a la joven Noemí Berumen Rodríguez hija de quien, durante la ocupación de Reforma, durante tres meses allá en el 2006 rentara las carpas, sillas y otras commodities a don AMLO.

Como se ve, la organización para ofrecer tranquilidad y esparcimiento a esos huéspedes distinguidos, está en su punto.

Mientras eso declaraba el señor procurador del DF, en el sur de la ciudad, una pandilla de encapuchados incendiaba con bombas molotov un camión del sistema Metrobús así como la estación de Ciudad Universitaria. Obviamente no fueron cuestionados ya que su propósito era legítimo: exigir se encuentre a los estudiantes normalistas de Ayotzinapa a los que, presumiblemente, la familia Abarca en su imperio de Iguala, mandó desaparecer. Por lo pronto, ella y él ya tienen vacaciones pagadas en lugares fuera del Distrito Federal. ¡Qué pena!