Opinión

El crecimiento y las finanzas públicas

01 agosto 2013 6:19

 
 
Si la estimación de Hacienda respecto a que la economía creció en 2.5% en el segundo trimestre resulta correcta, y si se mantiene su expectativa de un 3.1% para todo el año, estaríamos frente a un escenario francamente optimista para el segundo semestre, que me parece que no es sostenible.
 
Hagamos cuentas.
 
Con el estimado de Hacienda para el periodo abril-junio, tendríamos un ritmo promedio de 1.65% en la primera mitad del año. Para que pudiera darse un resultado con 3.1% promedio, sería necesario que la economía creciera a un ritmo de 4.55% en el segundo semestre.
 
 
Apenas terminamos julio, el primer mes de la segunda mitad, pero los indicios que existen no permiten esperar un resultado como ese.
 
En realidad, veremos que poco a poco, los expertos se van a mover hacia un resultado de 2.5% promedio para todo el año, que de todas maneras implica un segundo semestre mucho mejor que el primero, con una tasa de 3.35%.
 
Vamos ahora al tema de las finanzas públicas.
 
Aunque los funcionarios públicos se niegan a admitirlo, hay un efecto recesivo en el comportamiento de las finanzas públicas. Si vemos el agregado más grande en egresos, que es el gasto de todo el sector público, observamos una caída de 2.8% en términos reales respecto al mismo periodo de 2012. Pero, adicionalmente hay que sumar que los ingresos tributarios no petroleros fueron 72,473 millones de pesos adicionales a los del mismo periodo del año pasado.
 
Si consideramos entonces el menor gasto público, que ha reducido la demanda y la mayor recaudación, que tiene el mismo efecto, el sector privado habrá vivido un efecto recesivo de alrededor de 1 a 1.2 puntos porcentuales del PIB.
 
Este efecto se puede apreciar en el balance público. En el primer semestre este saldo fue negativo en 75,620 millones de pesos. Sin embargo, en el mismo periodo del año pasado la cifra había sido también deficitaria pero en 142,621 millones de pesos.
 
Esto significa una menor generación de demanda.
 
No obstante, lo peor que se puede hacer es esperar que sea el gobierno el que propicie la recuperación de la economía. Lo determinante del desempeño no será si hay un punto más de gasto o no, sino el tono general que tenga la economía.
 
Sin embargo, el ánimo que los empresarios tienen sí está influido por su percepción del papel que está jugando el gobierno en activar la economía.
 
Pese a las evidencias estadísticas que muestran la virtual regularización del gasto, sigo escuchando aquí y allá quejas de empresarios que señalan que se ha caído la demanda que generan las administraciones públicas (no sólo el gobierno federal sino también los gobiernos locales) o bien problemas de cobranza que hacen que las empresas padezcan por falta de liquidez a pesar de que los bienes o servicios generados por la demanda pública ya se hayan entregado.
 
Ojalá que, en efecto, pronto desaparezcan estas percepciones, y que nos enfrentemos sólo al cuadro de las cifras reales del desempeño de la economía.
 
La buena, en este panorama es que la economía estadounidense está creciendo más de lo previsto. Aunque el registro de 1.7% del segundo trimestre no parece muy bueno aisladamente, tuvo un impacto favorable en el ánimo porque la mayoría esperaba una cifra peor.
 
 
Sin embargo, no hay que perder de vista que se trata de una cifra preliminar, sujeta a dos revisiones, y que en Estados Unidos, a veces las modificaciones sí cambian de modo importante el resultado inicial.
 
Ojalá que en este caso el ajuste sea para mejorar.
 
Twitter: @E_Q_