Opinión

El crecimiento de EU
y el de México

 
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Trabajadoras querétaro industria automotriz

El Departamento de Comercio de Estados Unidos reportó el jueves una estimación preliminar del crecimiento de la economía más grande del mundo, situándola en 0.5 por ciento anualizada (en el Producto Interno Bruto) para el primer trimestre. Un día después, el Inegi nos da un adelanto del crecimiento de la economía mexicana con una tasa de 2.9 por ciento anual. ¿Qué significan estas cifras? ¿Qué hay detrás de las mismas? ¿Qué nos pueden decir para el futuro?

La forma en que se reportan los datos tiene algunas diferencias, por lo que no son comparables directamente. En Estados Unidos, la cifra desestacionalizada trimestral se multiplica por cuatro para obtener la cifra anualizada. El Inegi calcula el valor preliminar con cifras desestacionalizadas y las compara con el valor del PIB del mismo trimestre del año anterior. Es decir, el crecimiento de 0.8 por ciento trimestral que reporta el Inegi equivale al 3.2 por ciento anualizado, la que se puede comparar contra el 0.5 por ciento anualizado reportado para el PIB de Estados Unidos.

Nada mal luce esta comparación. El crecimiento del PIB de México equivale a seis veces el crecimiento que reporta Estados Unidos (EU).

La mayor conexión de nuestra economía con la de EU está en la industria, así que también puede resaltarse el crecimiento del 1.5 por ciento anual que se registra en el sector industrial de México, después de ver una contracción continua de la industria norteamericana por siete meses consecutivos hasta el pasado marzo.

En la economía de Estados Unidos el crecimiento reportado es el más bajo en los últimos dos años: El empleo ha estado creciendo a un buen ritmo, y hasta ahora no se denotan presiones salariales. El salario aumentó en 2.3 por ciento anual en 2015. La inflación en los últimos 12 meses está en 0.9 por ciento anual. Muy lejos de la meta de 2.0 por ciento de la Reserva Federal. Sin embargo el consumo se ha estado desacelerando desde mediados del año pasado. Las empresas norteamericanas están mostrando buenas utilidades al cierre de este trimestre ante el reciente debilitamiento del dólar. Los índices de las bolsas norteamericanas han estado subiendo ante estas ganancias y las tasas de interés bajas. La industria estadounidense atraviesa por una recesión desde hace varios meses ante la pérdida de competitividad que se da por la fortaleza del dólar, la desaceleración de la economía mundial, y particularmente la caída en la inversión y en la producción de la industria del petróleo ante el desplome de los precios del petróleo.

En cuanto a la economía mexicana, se destaca el importante desempeño del mercado interno que se refleja en el crecimiento de 3.7 por ciento anual del sector terciario. La creación de empleo, el buen ritmo de expansión del crédito al consumo, el incremento del salario real en un entorno de muy baja inflación, y el flujo de las remesas al tipo de cambio actual son factores que nos pueden explicar este dinamismo en el consumo doméstico.

Del lado de la industria mexicana, es una sorpresa que haya crecido a pesar de la caída en la producción de Pemex y en la industria automotriz que en el pasado marzo cayó 11 por ciento. La clave está en el sector de la construcción, en particular el ramo de edificación que está creciendo a un mejor ritmo.

El campo mexicano merece otra consideración. Está creciendo a 3.0 por ciento anual, gracias a los programas de apoyo del gobierno y al incentivo que el tipo de cambio actual otorga al sector enfocado a la exportación de productos agrícolas.

Las preguntas claves para el futuro son: ¿Qué está pasando en la economía de Estados Unidos y cómo se puede comportar en el futuro? ¿Qué tan sostenible es el crecimiento del mercado interno en México?

En las cifras al primer trimestre en Estados Unidos se destacan como fundamentales las de la inversión: la inversión de las empresas cayó 5.9 por ciento anual. La inversión de la minería en donde se clasifica al ramo de los hidrocarburos se desplomó 86 por ciento. Sin embargo, la inversión en construcción y remodelación de vivienda aumentó 14 por ciento. Bursamétrica sostiene su pronóstico de un crecimiento de 2.2 por ciento anual para este año, lo que implica un mejor desempeño para el segundo semestre, pero también vemos probable una recesión ligera en la economía de Estados Unidos para 2017, como consecuencia de la falta de inversión de las empresas, una fase natural de ajuste en su ciclo económico.

En cuanto a la economía mexicana, estamos revisando ligeramente al alza nuestro pronóstico de crecimiento para todo este año, de 2.2 por ciento a 2.4 por ciento anual, en donde prevemos una desaceleración gradual en el mercado interno, con una mejoría también muy gradual en el sector industrial para la segunda mitad del año. Pero para 2017 estamos viendo un entorno muy complicado, ante la caída de los ingresos petroleros, la ausencia de un salvavidas como el remanente de operación del Banco de México de 2015 que se transfirió al gobierno federal este año, los recortes al Presupuesto y la eventual recesión en Estados Unidos.

Twitter: @EOFarrillS59

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