Opinión

El control de Telmex sobre Dish

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Carlos Mota

El sector de las telecomunicaciones entrará en una peculiar etapa en la que la semántica será el elemento central a discusión. Pero no es una semántica cualquiera, sino una que puede derivar en una modificación sustancial del panorama de la industria, con sanciones de parte del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que podrían llegar hasta la revocación del título de concesión de empresas como Telmex o Dish, que están al centro del debate esta semana.

Ayer la palabra en disputa fue “control”, porque el IFT dijo explícitamente que “Telmex, a través de su subsidiaria Teninver, adquirió control en la empresa Dish México, mediante diversos contratos, los cuales constituyen una concentración en términos de la LFCE (Ley Federal de Competencia Económica)”. No hay duda para la autoridad: hubo control. La empresa Dish, a través de su abogado Peter Bauer, dijo que no había tal control, sino sólo unos contratos, en la lógica de minimizar el pecado cometido por su representada, y tratando de insertar en el ánimo público una interpretación diferente a lo que la autoridad contundentemente concluyó.

Pero control hubo, como lo estableció el comisionado Fernando Borjón, quien ayer afirmaba que las garantías de los contratos firmados por las empresas “implicaba que si Dish quería vender un canal de televisión sólo podía hacerse con autorización de Telmex. Aquí está el control”. No hay duda, entonces, de la interpretación y resolución de la autoridad.
Pero el siguiente episodio nuevamente podría plantear una discusión semántica, pues el IFT podrá sancionar a las empresas dependiendo de lo que interprete en relación a los “beneficios” que obtuvieron las empresas durante su amancebamiento. Por ejemplo, si el IFT determina que esa relación contractual originó beneficios a Telmex por la regla de gratuidad de la que Dish se favoreció, las consecuencias podrían llegar a ser gravísimas para la empresa de Carlos Slim.

El IFT debe considerar todo el espectro de los beneficios que obtuvo la empresa de Slim, no sólo la transferencia de utilidades –lo que será prácticamente imposible de probar–, sino también, y entre otros, la acumulación de valor de capitalización por parte de Dish a raíz de los flujos de efectivo descontados a valor presente que habrían de constituir el caso para que se materializara la adquisición en términos de la opción. En otras palabras: Telmex no habría entrado en esta relación con Dish si esta última no hubiese estado en ruta de incrementar el valor de su franquicia, lo que claramente ocurrió cuando subió los canales de Tv abierta a su plataforma.

Tarea tiene, y mucha, el IFT. Y deberá continuar con contundencia su argumentación, como hasta ahora.

Twitter: @SOYCarlosMota