Opinión

El consentido

Algo debe de tener el jefe de Gobierno del Distrito Federal (DF), Miguel Ángel Mancera, que sus informes son altamente taquilleros.

Nada más el secretario de Gobernación como representante del presidente Peña, 14 gobernadores de todos los colores, así como legisladores federales también de los tres principales partidos.

No es poca cosa, sobre todo considerando que para algunos que viven de y para las encuestas, la popularidad de Mancera, a partir del doble Hoy No Circula, iba cuesta abajo.

Pero Mancera logró revertir el golpe con su propuesta de incremento al salario mínimo, que mantiene viva y que le ha redituado simpatías hasta de sus adversarios políticos, pese a la oposición del gobierno federal.

El caso es que Mancera fue apapachado y él correspondió el gesto.

Más allá de las cifras, que muy pocos leen y más pocos creen, lo importante del evento fue el mensaje político, sobre todo en la víspera de las elecciones federales intermedias, en las que se habrán de elegir a los 16 delegados políticos de la capital así como a los 60 diputados que integran la Asamblea Legislativa del DF.

“Somos una izquierda responsable que resuelve problemas y no genera disputas; las necesidades de la ciudad no esperan ni saben de tiempos políticos.

“Nuestro gobierno no milita; conduce, administra y orienta; nuestra militancia es nuestra capacidad de servicio’’, dijo.

Para muchos presentes esas palabras fueron un mensaje directo tanto para el PRD como para Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Porque en las semanas que vienen, Mancera deberá enfrentar la voracidad de los partidos políticos por las candidaturas a los puestos de elección popular en disputa, a los que habrá que sumar 30 distritos federales en la capital del país.

Tanto los perredistas como los lopezobradoristas le vienen cobrando caro su apoyo a jefe de Gobierno.

Por eso se entiende y explica el mensaje de Mancera.
A ver si los destinatarios lo captan.

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El gobernador de Texas, Rick Perry, se lanzó duro en contra del presidente Peña por el extrañamiento público que hizo el mandatario mexicano a la decisión del texano de llamar a la Guardia Nacional para patrullar la frontera norte.

Perry dijo que el despliegue de la Guardia Nacional en su estado “es consecuencia directa del fracaso del gobierno mexicano para asegurar su frontera sur de la migración ilegal’’ o “para desplegar los recursos adecuados para controlar al crimen organizado’’.

Ya hubo una primera respuesta del gobierno mexicano pero se espera que hoy, durante su comparecencia en el Senado, el canciller José Antonio Meade, precise la posición del gobierno nacional sobre este asunto.

Perry se encuentra en campaña por la candidatura republicana a la presidencia de Estados Unidos, lo cual es un hecho que debe tenerse en cuenta para entender su radicalización en el tema migratorio.

Durante la administración de Peña, nueve gobernadores estadounidenses, incluidos los de Los Ángeles, Arizona, entre otros, han visitado México para reforzar lazos de cooperación en materia migratoria y económica.

Así que, por lo que se ve, el gobierno mexicano no le dará muchos reflectores al asunto.

Ya se verá.

Twitter: @adriantrejo