Opinión

El conflicto de interés
que ocultan

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El nuevo secretario de Desarrollo Sustentable de Nuevo León, Roberto Russildi, confirmó que es socio de su jefe, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, El Bronco.

Y reconoció también que sigue siendo accionista de la empresa de la que fue vicepresidente hasta hace unos días: Javer, la principal desarrolladora de proyectos de vivienda en Nuevo León, y la segunda en el país.

Es decir, el accionista de la desarrolladora inmobiliaria va a autorizar desarrollos inmobiliarios en Nuevo León porque el gobernador, que es su socio, lo nombró secretario de Desarrollo Sustentable.

¿Así o más claro el conflicto de interés?

En entrevista con EL FINANCIERO, Russildi declaró que junto con El Bronco compraron un terreno en el municipio de García, pero que no se acuerda cuándo.

Aquí se lo recordamos: fue cuando su socio y ahora jefe era alcalde de ese municipio, y apenas le faltaban 15 días para dejar la presidencia municipal.

No se trata de un terrenito, sino de una propiedad de 152 mil metros cuadrados ubicado en la comunidad de Garzas y Capellanía.

Por eso llama la atención que los adalides de la lucha contra los conflictos de interés y la transparencia en la relación de un gobernante con compañías privadas, ahora hayan callado por completo este tema.

No hay ningún invento ni trampa, pues lo ha confirmado el propio secretario de Desarrollo Sustentable de Nuevo León: es socio del gobernador y accionista de la principal constructora del estado: Javer.

¿O para que haya conflicto de interés en México la casa tiene que ser blanca?

Es muy sencillo: muchos de los que se rasgaron las vestiduras por el conflicto de interés de la 'casa blanca' y el Grupo Higa, tienen agenda política. Y ahora tienen candidato presidencial.

Su agenda es política y está por encima de sus supuestas preocupaciones por la transparencia. Que ésta se haga en el patrimonio de sus adversarios políticos y no en los de sus aliados.

Cuando surgió el tema de la 'casa blanca' de la esposa del presidente, en esta columna publicamos en reiteradas ocasiones que había conflicto de interés y que sólo se solucionaba si se deshacía el trato, con la devolución de la casa.

Lo mismo aplica para Nuevo León. El Bronco no puede tener como secretario de Desarrollo a un desarrollador privado, que tiene intereses en Nuevo León. Ni puede tener como secretario en su gabinete a su socio.

O se va Russildi o vende el terreno y se deshace de sus acciones en Javer.

¿Qué pasó, entonces, amigos de la transparencia? ¿Qué pasó con los denunciantes de conflictos de interés? ¿Por qué callan en este caso evidente y reconocido?

¿No van a pedir Premio Nacional de Periodismo para la reportera Susana Guzmán, que encontró el conflicto de interés del secretario del Bronco, por ser accionista de la desarrolladora Javer y secretario de Desarrollo?

Ojalá que El Bronco combata a fondo la corrupción en su estado, como lo ha prometido, pero primero debe empezar por casa, por su casa, por su caso.

Twitter: @PabloHiriart

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