Opinión

El cómplice

    
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Kumamoto (cuartoscuro)

La primera vez que escribí sobre Pedro Kumamoto fue el 13 de mayo de 2015. El candidato que no quería ser político tenía 25 años, le acababa de dar una entrevista al diario El País y de pronto ya estaba en los reflectores de la política nacional.

El INE le acababa de dar 18 mil 626 pesos para que hiciera campaña, los ocupó para imprimir panfletos y en material para oficina. Y ya, no alcanzó para más. Lo que sucedió después ya lo conocen: caminó, tocó puertas, juntó las firmas necesarias, obtuvo los votos y se convirtió en el ideal del político independiente a nivel nacional. Varios se quisieron colgar de esta categoría, la mayoría fueron un fracaso.

En cambio, Pedro Kumamoto formó un equipo sólido e impulsó las iniciativas prometidas en campaña. 'Kuma' resaltó por ponerse a trabajar, lo extraordinario fue el descubrir que era congruente. En una clase política sin valores, donde los ideales tienen precio y las dinámicas de poder las deciden unos cuantos, un joven de Zapopan nadó contra corriente y puso ejemplo de que aún hay semillas de dirigentes que quieren y trabajan por un cambio.

Este fin de semana, el joven que se ha enfrentado a la maquinaria de los partidos políticos anunció un salto importante en su carrera política: quiere ser senador de la República.

“Somos miles, somos millones quienes hoy estamos convencidos de que esta nueva forma de hacer política: justa, solidaria, respetuosa, generosa, alegre, rebelde, creativa, tiene que llegar a cada rincón de este país. Por eso estoy orgulloso de lo que sigue y estoy contento de buscar representar la agenda de este movimiento, de estas personas, en el Senado de la República”, así lo anunció Pedro Kumamoto durante el Festival La Ocupación, un encuentro sobre participación ciudadana.

Kumamoto se convirtió en el primer –verdadero– independiente en ocupar un cargo de elección popular en el país. No hablamos de ganar elecciones sin el respaldo de un partido político, hablamos de la independencia que te da el ser un ciudadano haciendo política, hablamos de un idealista que trabaja para que la gente se comprometa, para que haya participación de la comunidad y exigir un cambio real.

Kumamoto usó lo que tenía a su disposición: las redes sociales y la vitalidad de un joven que desde entonces llamó la atención por ser creativo, tenaz y sin las grillas políticas que todos los días nos decepcionan de la política.

Y al llegar al poder no se convirtió en uno más, viviendo del presupuesto del Congreso local. Él y su joven equipo se pusieron al tú por tú con la monstruosa maquinaria de los partidos políticos. La iniciativa #SinVotoNoHayDinero, de la que también ya he escrito en este espacio, que busca la reducción del financiamiento a los partidos en las elecciones, basándose en el número de votos efectivos que tuvieron y no en el padrón electoral real, lo puso en la mira nacional. Incomodó, como deben hacerlo aquellos que trabajan por que las cosas sean distintas.

En sólo dos años como político ciudadano, Kumamoto dio un golpe de coherencia a los políticos ‘de siempre’ y uno de esperanza para los ciudadanos que constantemente tenemos la idea de que ‘en este país nada cambia’.

La iniciativa #SinVotoNoHayDinero fue aprobada en el Congreso de Jalisco y está siendo retomada y aplicada en otros congresos. Puso el tema en la agenda y demostró desde su campaña que el derroche de las elecciones no es necesario para obtener votos. Tres partidos nacionales llevaron el caso hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y recibieron un revés cuando el máximo tribunal le dio la razón al jalisciense.

Kumamoto no ha prometido, ha trabajado y ha cumplido. Ojalá hubiera 127 políticos más como él dispuestos a ocupar un escaño en el Senado, desde donde la ciudadanía ahora podría tener a un cómplice para trabajar por un México más democrático.

Twitter: @jrisco

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