Opinión

El circo, el cinismo
y la omisión

    
1
    

   

Rigoberto Salgado (Cuartoscuro)

Desde que Morena comenzó a crecer en Ciudad de México, el PRD se frotaba las manos esperando una oportunidad para dar un golpe a la credibilidad del joven partido político. Los señalamientos de la presunta participación del delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado, en la operación del cártel liderado por El Ojos, se las pusieron en bandeja de plata.

Sin importar que distintas investigaciones señalen que el Cártel de Tláhuac operaba al menos en siete delegaciones de la capital del país, los diputados de la Asamblea Legislativa citaron a comparecer sólo al morenista Salgado para explicar esa y otras acusaciones como enriquecimiento ilícito.

A los diputados tampoco les interesó citar a comparecer a Hiram Almeida, secretario de Seguridad Pública y quien también tendría que responder sobre un grupo criminal operando en la mitad de la ciudad. Sólo iban por Salgado y lo consiguieron.

El desinterés, la parca explicación sobre acusaciones de gravedad y la costumbre de Morena de achacar todo a una persecución política, desdeñando el resto de aseveraciones, pusieron a Rigoberto Salgado bajo la guillotina de la revancha política.

Durante cuatro horas los diputados tildaron a Salgado de corrupto, de indolente, de cómplice, de omiso… el circo de una comparecencia que era el pretexto que requerían para echar a andar la maquinaria de la facultad que tiene la ALDF para destituir a un delegado, y que en 20 años y siete legislaturas nunca se había usado.

Entre pancartas y gritos, acusaciones e inútiles defensas de una bancada de Morena debilitada, dibujo con estas frases el cinismo político de acusado y acusadores:

-Mauricio Toledo, perredista y quien en 2014 se libró de ser llamado a comparecer para su destitución por presuntos actos de corrupción de los que se le acusó cuando gobernaba Coyoacán: “Lo miro de frente y a sus ojos, lo hago responsable a usted, a César Cravioto, a sus amigos y funcionarios de cualquier asunto con mi familia o con los diputados que iniciemos la denuncia pública en su contra”.

-Adrián Rubalcava, exdelegado en Cuajimalpa, a quien se le señaló por operar a un grupo de golpeadores conocido como Los Claudios, dijo: “Si el que representa a la autoridad máxima en esa demarcación no se siente seguro, lo invito a vivir en Cuajimalpa, ahí sí lo cuidamos, no se preocupe, yo me visto de azul y lo cuido, no se preocupe”.

-Mariana Moguel, priista e hija de Rosario Robles, dijo: “No hay víctimas políticas, delegado Rigoberto Salgado, hay familias destrozadas, hay muertos. Aquí no hay uso político de la tragedia, lo que sí se critica es la insensibilidad de lo que es notorio”.

-“La seguridad nos importa a todos los partidos en esta ciudad, menos a Morena y a usted. No pretendemos eliminar las investigaciones que se hacen y que se continúan de todos los involucrados, pero porque pretendemos siempre no tener responsabilidades, gobernar es responsabilidad”, argumentó Iván Texta, perredista y mano derecha de Leonel Luna, excolaborador de René Bejarano y que desde hace al menos una década ha saltado de delegado en Álvaro Obregón a la ALDF y viceversa.

-En su defensa, Rigoberto Salgado, quien desde antes de que Morena existiera en la ciudad ya operaba políticamente en la zona como exdirector de Seguridad Pública en la zona cuando ocurrieron los linchamientos de Tláhuac, argumentó: “Este asunto lo destacamos en una carpeta porque se trataba de un tema específico, lo hicimos precisamente para que se atendiera un fenómeno que estamos viviendo, que se cruzó en medio de un evento desafortunado que todos conocemos y se magnifica”. Sí, dijo que los hechos en Tláhuac se magnifican.

Entre el cinismo de los legisladores de la ALDF y el delegado y la omisión de las autoridades de seguridad, tiene razón el diputado Felipe Félix de la Cruz al decirle a Salgado: “Le deseo suerte, delegado, porque la va a necesitar”.

Twitter: @jrisco

También te puede interesar:
Radiografía del olvido
Las nuevas amenazas
El comunicado inexistente