Opinión

El centenario de la División del Norte

10 febrero 2014 4:9 Última actualización 11 octubre 2013 5:2

 
Juan Antonio García Villa
 
Por acuerdo presidencial publicado en el Diario Oficial del pasado 15 de marzo, 2013 fue declarado “Año de la lealtad institucional y centenario del Ejército Mexicano”. En los considerandos de aquél se dice que mediante decreto dictado por la Legislatura de Coahuila el 19 de febrero de 1913, promulgado por el gobernador Venustiano Carranza, fue desconocido el régimen usurpador de Victoriano Huerta y que al concluir la Revolución –por los Tratados de Teoloyucan– quedó disuelto el Ejército Federal que lo sostenía. Y se dio paso así a la creación del actual Ejército Nacional.
 
 
En consecuencia, dice el acuerdo, se cumplen cien años de haberse organizado esa “noble y valiosa institución militar, surgida del pueblo, e identificada con sus aspiraciones y dedicada a servirlo”.
Bien hasta aquí. Pero sucedió que en días pasados se habló mucho no del centenario del Ejército Mexicano sino de los cien años de la creación de la División del Norte, jefaturada por el Gral. Francisco Villa. Y no sólo se habló sino se debatió acerca de dónde fue su “cuna”. La controversia fue entre dos Congresos locales, el de Chihuahua y el de Durango. Cada uno reivindica que la “cuna” fue en su respectivo territorio.
 
Y hasta el de Durango solicitó a una historiadora profesional –que resultó ser una nieta del Gral. Villa– elaborar un dictamen al respecto.
Antes de continuar, procede señalar que esa historiadora, de nombre Guadalupe Villa Guerrero, doctora en la materia y autora del libro Charlas de café con Francisco Villa, tuvo una interesante intervención en el foro que sobre el “Centenario de la División del Norte” organizó y llevó a cabo el Instituto de Estudios de la Historia de las Revoluciones Mexicanas el pasado 25 de septiembre, con la participación también de los historiadores Adolfo Gilly y Pedro Salmerón.
 
 
 
Pues bien, a fines del pasado mes de junio la LXV Legislatura de Durango decidió declarar a La Loma (poblado del municipio de Lerdo, Dgo., en las cercanías de Torreón) como Cuna de la División del Norte. Pero lo mismo hizo la LXII Legislatura de Chihuahua el 22 de mayo, con respecto a la ciudad de Jiménez, Chih.
 
 
 
¿Tuvo la División del Norte dos cunas? Obviamente no. La supuesta duplicidad nació de una desafortunada respuesta, por un lado, y de una omisión crasa, por el otro. La primera fue de la Dirección General de Archivo e Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional a consulta hecha a ésta en 2009 por el responsable de Turismo del municipio de Jiménez, Chih., respuesta de la Sedena que se basó en una reunión de grupos rebeldes efectivamente celebrada en la población chihuahuense el 26 de septiembre de 1913, que también menciona Friederich Katz –el gran biógrafo de Villa–, pero que no tuvo ni los alcances ni la importancia de la efectuada en La Loma, Dgo., tres días después y de la que dan testimonio varios actores calificados participantes en ésta, la de La Laguna.
 
 
 
Por cuanto hace a la omisión, sorprende que Katz, tan prolijo y detallista como fue en su biografía de Villa, no hace referencia expresa a esa reunión de jefes rebeldes en La Loma. Aunque a partir de ésta, Katz abunda en datos (págs. 250 y siguientes) para convencer al lector que desde entonces surge un ejército bien constituido, ordenado y con verdadera disciplina.
 
 
Pero llama aún más la atención que en el Acuerdo presidencial del pasado marzo, ni una sola palabra se diga sobre el Centenario de la División del Norte. En fin.