Opinión

El caos: responsabilidad –y oportunidad- de Peña


 
 
Ahora es cuando el gobierno federal tiene que demostrar sus aptitudes para administrar la crisis.
 
 
El desastre causado en Guerrero y Veracruz, principalmente, por los fenómenos naturales “Ingrid’’ y “Manuel’’, pondrá a prueba la capacidad de organización del Gabinete en pleno y sin duda modificará los tiempos de la agenda nacional.
 
 
Aunque el jefe del Ejecutivo reaccionó bien y a tiempo a la emergencia, falta la parte más importante que es la reconstrucción, la ayuda para las familias que lo perdieron todo, incluso su trabajo y el programa de recuperación de las zonas afectadas.
 
 
Porque si bien la atención se ha centrado en Acapulco, el desastre alcanzó a municipios de Veracruz y Oaxaca, con la misma intensidad pero con menor difusión.
 
 
Siendo gobernador del estado de México, el ahora presidente Enrique Peña enfrentó en su quinto año de gobierno un desastre similar, en el oriente de la entidad, causado por las lluvias y el desbordamiento del Río de la Compañía.
 
 
Entonces Peña ordenó realizar un censo, casa por casa, como lo hizo en Acapulco, y luego de conocer los resultados entregó a cada una de las familias damnificadas una tarjeta para la compra de electrodomésticos cuyo monto iba de los 10,000 a los 20,000 pesos.
 
 
Pero una cosa son Netzahualcóyotl y Chalco y otra muy distinta por lo menos la mitad de los 2,500 municipios del país.
 
 
La agenda la marca el agua, sin duda, y Peña y su gabinete se encuentran ante la responsabilidad –y la oportunidad-, de operar eficientemente la recuperación de los sitios e infraestructura dañada, lo que de suyo le permitiría relanzar su administración.
 
 
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La buena relación que tiene el jefe de gobierno del DF, Miguel Mancera con el gobierno federal quedó de manifiesto ayer durante la presentación de su primer informe de actividades.
 
 
Como representante del presidente Peña, acudió el secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong, un gesto que no pasó desapercibido entre los asistentes al evento, entre los que se encontraban Cuauhtémoc Cárdenas, Jesús Zambrano, Emilio Gamboa, Manuel Camacho Solís, entre otros, así como representantes del sector empresarial.
 
 
Los ausentes fueron, sin duda, los “morenos’’ Andrés Manuel López Obrador y su fiel escudero Martí Batres Guadarrama; Marcelo Ebrard se encontraba en New York.
 
 
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Por cierto, Mancera, ante las críticas por su falta de acciones en contra de los bloqueos y marchas de la CNTE, dijo que se ha actuado con tolerancia “que es símbolo de fortaleza, nunca de debilidad’’.
 
 
El jefe de gobierno dijo que en los primeros nueve meses del año se han registrado en el DF la friolera de más de 2,370 manifestaciones; de éstas, 1,611, que equivalen al 68%, son por problemáticas ajenas a la Ciudad.
 
 
Por ello dijo que propondrá al gobierno federal la creación de un Fondo de Capitalidad, “orientado al apoyo extraordinario a las y los capitalinos por afectaciones propias a su condición política’’. Dinero pues para resarcir a los afectados por marchas y plantones.
 
 
Mancera dijo que si la CNTE quiere recuperar el Zócalo capitalino, usará la fuerza para evitarlos.
 
 
A ver.
 
 
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Dentro de todo el desastre generado por el temporal, destaca el hecho de que Chiapas, tradicionalmente un estado que siempre sufre las consecuencias, en esta ocasión solo haya registrado pérdidas materiales menores comparadas con otras entidades.
 
 
Se ve la cultura de la prevención va haciendo casa en el estado. Bien, un problema menos para el gobernador Manuel Velasco.