Opinión

El cáncer de la industria manufacturera

La industria manufacturera nacional ha mostrado un desempeño poco menos que mediocre en los últimos años. Esta evolución ha sido producto de errores de política económica, tales como la baja unilateral de aranceles que entró en vigor en 2009, un ambiente de negocios poco competitivo (por los altos costos de los servicios de la banca, telecomunicaciones, energéticos, etc.), así como una inadecuada política fiscal que no incentiva la inversión productiva. Pero también el deficiente desempeño se debe a un cáncer que crece año con año dañando nuestra planta manufacturera: la subvaluación de mercancías en las aduanas mexicanas.

El letargo que vive el sector manufacturero nacional se puede constatar través de diferentes indicadores:

1. Evolución del número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo a cifras de dicho instituto, en el periodo de abril de 2008 al mismo mes de 2014, el número de trabajadores registrados en la gran división “Industrias de la transformación” aumentó en sólo 519 mil 774 unidades, lo que representa un aumento promedio anual de apenas 2.1 por ciento. Respecto a este número habría que ver cuánto del incremento en la cifra es producto de creación de nuevos empleos y cuánto se debe a la labor de inspección y regularización llevada a cabo por el propio IMSS.

Sea como sea, el hablar de que la industria de la transformación en México creó un promedio de menos de 87 mil empleos por año en los últimos 6 años denota los graves problemas que atraviesan muchas de las empresas en esta actividad.

2. Valor de la producción de la industria manufacturera.

De acuerdo con las cifras más recientes publicadas por el INEGI, en el periodo del primer bimestre de 2008 al mismo bimestre de 2014, la evolución en términos reales (descontando inflación) del valor de la producción de esta industria creció apenas 10.2 por ciento, lo que equivale a un incremento promedio anual de sólo1.6 por ciento. Hay quienes pudieran pensar que este incremento es aceptable dada la situación económica que se ha vivido a nivel mundial en el mismo periodo. Sin embargo, la realidad es que si sustraemos la rama de actividad “Fabricación de equipo de transporte” del valor total producido por la industria manufacturera, entonces tenemos que el crecimiento real promedio del resto de las ramas de actividad en el periodo del primer bimestre de 2008 al mismo bimestre de 2014 fue de apenas 0.1 por ciento. Esto significa que sin sector automotriz, la industria manufacturera nacional estaría estancada desde hace seis años.

De igual manera se debe resaltar que en el periodo del primer bimestre de 2008 al mismo bimestre de 2014, hay once ramas de actividad que muestran caídas en el valor de su producción en términos reales, las cuales se mencionan a continuación:

• Fabricación de prendas de vestir: -3.9 por ciento
• Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos: -4.5 por ciento
• Impresión e industrias conexas: -5.5 por ciento
• Industrias metálicas básicas: -6.4 por ciento
• Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir: -7.3 por ciento
• Fabricación de productos a base de minerales no metálicos: -10.9 por ciento
• Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica: -12.3 por ciento
• Industria química: -13.0 por ciento
• Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos: -18.5 por ciento
• Industria de la madera: -18.6 por ciento
• Fabricación de muebles, colchones y persianas: -34.4 por ciento

Debe destacarse que existen 22 ramas de actividad de la industria manufacturera, por lo que la evidencia muestra que la mitad de ellas tienen en el primer bimestre de 2014 un valor de producción en términos reales por debajo del que tenían hace seis años. Y deseo enfatizar que la industria manufacturera en su conjunto se ve que apenas crece porque la rama “Fabricación de equipo de transporte”, la cual incluye al sector automotriz, creció en el mismo periodo 52.8 por ciento; esta actividad representó en el primer bimestre de este año el 25.9 por ciento del valor de toda la industria manufacturera nacional.

3. Índice de volumen físico de las industrias manufactureras.

En el periodo del primer trimestre de 2008 al mismo trimestre de 2014 el Índice de volumen físico de la industria manufacturera aumentó 10.8 por ciento, lo que equivale a un aumento promedio anual de 1.7 por ciento. El problema es que este indicador también aparenta un desempeño “aceptable” por los buenos números de la rama “Fabricación de equipo de transporte”, la cual aumentó 57.2 por ciento en el mismo periodo, pero la realidad es que hay 7 ramas que reportan caídas en su nivel de producción en el periodo de análisis, y hay otras con crecimientos muy bajos, las cuales se mencionan a continuación:

• Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos: 4.9 por ciento
• Fabricación de productos metálicos: 2.9 por ciento
• Industria de la madera: 2.5 por ciento
• Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica: 1.1 por ciento
• Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir: 1.1 por ciento
• Impresión e industrias conexas: -0.5 por ciento
• Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles: -2.2 por ciento
• Fabricación de productos a base de minerales no metálicos: -4.2 por ciento
• Fabricación de prendas de vestir: -5.0 por ciento
• Industria química: -8.0 por ciento
• Fabricación de muebles, colchones y persianas: -11.4 por ciento
• Fabricación de productos derivados del petróleo y carbón: -12.9 por ciento 

Dados estos datos, ¿qué elementos hay en común en estas industrias que la están pasando mal? Pues que muchas de ellas son de las que más sufren los problemas ocasionados por la subvaluación de mercancías en las aduanas mexicanas.

¿Por qué es nociva la subvaluación? Porque ésta representa una fuente de competencia ilegal para quienes producen en México, ya que el empresario local debe asegurar a sus trabajadores, es sujeto a revisiones de la Secretaria del Trabajo y de las instancias de protección del medio ambiente, y además debe cumplir con el pago de impuestos como el de la Renta y el del Valor Agregado; mientras que el importador que subvalúa las mercancías declara valores por debajo de los reales (en ocasión ridículamente bajos como chamarras a menos de un dólar o prendas íntimas de mujer a menos de 10 centavos de dólar) y de esta manera evade el pago de aranceles y del IVA. Con esta ilegalidad el importador subvaluador tiene una ventaja en costo respecto a muchos productos hechos en México, por lo que puede eliminar a la competencia local destruyendo fábricas y empleos nacionales.

¿Y qué hace la autoridad al respecto? Pues muy poco, ya que los volúmenes decomisados por subvaluación son muy bajos en comparación a la cantidad de mercancías que entran, y también es práctica común que cuando la autoridad da de baja a un importador tramposo del padrón de importadores, éstos se vuelven a dar de alta a través de otra razón social. En fin, la realidad es que jamás hemos visto a nadie pisar la cárcel acusado de subvaluador.

De esta manera, en los últimos años los subvaluadores parecen estar ganado la batalla en contra de las autoridades y de la planta productiva nacional.

La situación económica del país es complicada, el mercado interno crece muy lentamente en el mejor de los casos, por lo que la introducción de más y más mercancías importadas desplaza la producción nacional y provoca un círculo vicioso. Y es que entre más producto importado entre al país en estas condiciones, se pierden más empleos, lo que debilita el mercado interno y causa otros problemas como el de la delincuencia.

Hay ramas de la industria manufacturera nacional que ya no aguantan más y requieren acciones urgentes y eficaces por parte de la autoridad. Es su obligación y responsabilidad actuar ya y mostrar resultados. Señores Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda; y Aristóteles Nuñez, Jefe del SAT, esperamos resultados cuanto antes en beneficio del grueso de la planta productiva del país. Y si lo que se necesita es un cambio legal para que la autoridad pueda tener más elementos para castigar la subvaluación, pues entonces debemos exigir que se rescaten las iniciativas de ley que se han presentado ante el Congreso de la Unión y que por intereses de grupos poderosos fueron enviadas a la “congeladora” legislativa.

*Director General GAEAP

Correo: alejandro@gaeap.com

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